
Hacer un crucero turístico es una alternativa que cada año acumula más adeptos en nuestro país. Las cifras lo demuestran, hasta el punto de que España es una potencia mundial en turismo de cruceros, después de que los puertos españoles batieran un récord histórico en 2025, superando los 14,1 millones de cruceristas, lo que representa un aumento del 9,8% respecto a 2024.
Por larazon.es
En este contexto, la crisis sanitaria del hantavirus provocada a bordo del crucero MV Hondius ha encendido todas las alarmas, generando dudas sobre la posible seguridad de este tipo de turismo. Sin embargo, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) ha acabado con todas las especulaciones tras remarcar que las navieras integradas en la patronal están obligadas a cumplir “políticas exhaustivas” en materia de salud, seguridad y asistencia médica.
Vulnerabilidades
Como si de una ciudad flotante se tratara, cada crucero supone una burbuja de vulnerabilidad frente a los virus. Entre otros, el norovirus, asociado a la gastroenteritis, es uno de los patógenos más vinculados a los cruceros: el CDC señala que más del 90% de los brotes gastrointestinales con causa confirmada en cruceros se deben a este virus, favorecido por su baja dosis infecciosa, su facilidad de transmisión y su resistencia en el entorno.
Tal y como ocurre en los grandes hoteles, una de las cuestiones más determinantes a la hora de garantizar la seguridad es el servicio de comida, donde los amplios bufés libres podrían facilitar la transmisión de virus gastrointestinales si una persona infectada manipula alimentos o espacios antes de notar síntomas.
Otro factor a tener en cuenta es la característica propia de los cruceros con espacios interiores que, a pesar de ser muy amplios, se caracterizan por tener zonas cerradas. En ese contexto, los virus respiratorios como la gripe o la Covid-19 pueden encontrar condiciones favorables si coinciden concentración de personas, exposición prolongada y ventilación insuficiente. En este sentido, un estudio sobre calidad del aire en cruceros apuntan a que las enfermedades pueden transmitirse con más facilidad en espacios cerrados y concurridos, como camarotes, restaurantes o salas de entretenimiento, cuando la ventilación no es suficiente.
Medidas de seguridad a bordo
En concreto, los protocolos establecidos son muy estrictos y sirven para detectar, prevenir y mitigar enfermedades que puedan aparecer a bordo. Así, las medidas de sanidad en cruceros incluyen protocolos estrictos para prevenir brotes infecciosos (como COVID-19 o hantavirus), monitoreo de salud antes y durante el viaje, aislamiento obligatorio de casos sospechosos, y medidas de higiene reforzadas, pudiendo llegar a cuarentenas obligatorias por orden sanitaria en casos graves.
Las navieras implementan evaluaciones sanitarias para impedir el embarque de personas infectadas y disminuir la transmisión a bordo. Además, existen protocolos en caso de enfermedad, ya que los pasajeros con sospecha de enfermedad infecciosa deben aislarse en el camarote hasta poder desembarcar de manera segura.
A su vez, antes de zarpar, se evalúa la situación sanitaria de los destinos previstos, prestando atención a nuevas variantes o brotes, mientras que en situaciones de brotes, las autoridades sanitarias pueden imponer cuarentenas obligatorias a los pasajeros al llegar a puerto.
A todo ello se suma la higiene extrema entre la tripulación, ya que se refuerza la limpieza de áreas comunes y se exige formación a la tripulación para la detección temprana de síntomas.
Por ejemplo, tal y como se puede leer en la página web de la naviera MSC Cruceros, un barco turístico de estas características no es solo una de las formas más lujosas de ver el mundo, “sino también una de las más seguras. Y es que todos los cruceros deben construirse, equiparse y explotarse de acuerdo con los estrictos requisitos del tratado marítimo internacional conocido como Convenio para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS), elaborado por la Organización Marítima Internacional, la agencia de la ONU responsable del transporte marítimo”.
Así, todos los cruceros deben disponer de botes salvavidas, balsas salvavidas y chalecos salvavidas revisados periódicamente para cada persona a bordo, además de una capacidad adicional mínima especificada. Pero no solo eso, ya que, por ejemplo, “los cruceros ultramodernos de la flota de MSC Cruceros van mucho más allá de lo exigido y cuentan con dispositivos mecánicos, de navegación y de seguridad de reserva. Y, por supuesto, nuestras tripulaciones reciben una amplia formación y cursos de actualización, certificación y simulacros periódicos para situaciones de emergencia, incluida la evacuación de un buque”.

