
En plena preocupación por el aumento del precio de la gasolina por la guerra en Irán, los estadounidenses aficionados al fútbol ven cómo se acerca una nueva nube inflacionista: el Mundial que se celebrará tanto en su país como en Canadá y México. Hace tiempo que se habla de los altísimos precios de las entradas del torneo que comenzará el próximo 12 de junio, pero en los últimos días la polémica ha estallado con unas declaraciones del propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que reconoció que no pagaría más de 1.000 dólares por asistir a un partido.
Por El País
Por si fuera poco, el anuncio de que los trenes de Nueva York al estadio MetLife, rebautizado para la ocasión como Nueva York Nueva Jersey, costarían durante el Mundial 150 dólares calentó aún más las cosas. Ese trayecto, de unos 15 kilómetros, se hace habitualmente por 12,9 dólares. Ante la indignación generalizada, las autoridades redujeron el precio a 105. Es una rebaja, sí, pero sigue siendo casi nueve veces más caro que la tarifa habitual.
Las críticas por los altos precios las asumió la semana pasada el propio Trump al decir que no pagaría 1.000 dólares para ver el primer partido de la selección de su país, que jugará en Los Ángeles el próximo 12 de junio contra Paraguay. “Claro que me gustaría ir, pero, para ser honesto, no lo pagaría”, dijo en una entrevista con The New York Post. A los pocos días tuvo que salir a explicarse el responsable gubernamental del Mundial, Andrew Giuliani, que justificó los altos precios como cosas propias del mercado y prueba del entusiasmo reinante ante el torneo. “Vemos a la FIFA como una entidad privada. No creemos en el control de precios”, dijo Giuliani, hijo del antiguo alcalde de Nueva York y abogado de Trump, Rudolph Giuliani.
El responsable del Gobierno añadió que a los aficionados que no puedan pagar las entradas les queda la alternativa de asistir a los eventos gratuitos en los que se proyecten los partidos. Los altísimos precios, dijo Giuliani al Financial Times, muestran lo “codiciado” que resulta en todo el mundo ir a Estados Unidos para ver el Mundial.
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