
El frío de las salas de audiencia en Houston suele ser implacable, pero para Wilfredo, un niño venezolano de apenas 10 años, el verdadero frío fue el que sintió durante meses en el pecho al no poder abrazar a su madre.
Por Univision
Ese vacío terminó el 11 de mayo, aunque sea por un instante, en un centro de detención: “La abracé”, le confesó a un repotero de N+ Univision 45, quien inmediatamente le preguntó: “¿Qué le dijiste?”, a lo que el menor respondió: “Que la quería mucho”.
¿Un caso contra un niño?
La pesadilla comenzó con una parada de tránsito rutinaria en Houston, Texas. Según las autoridades, Nexoli Gómez quedó bajo custodia de las autoridades migratorias.
Desde entonces, Wilfredo ha tenido que navegar solo el complejo sistema judicial de Estados Unidos.
Al menor le llegó una carta que le notificaba que lo enviarían a un tercer país, exactamente a Ecuador. Sin embargo, Wilfredo no tiene ninguna familia allá.
Además, le informaron que, debido a la detención de la madre, su caso es ahora independiente.
Y así es como Wilfredo, al igual que otros cientos de menores, quedó obligado a presentarse ante jueces de inmigración, sin el respaldo de un abogado.
Deportación en suspenso
En su más reciente audiencia, el lunes, 11 de mayo, la tensión se palpaba en el aire. El Departamento de Seguridad Nacional buscaba deportar al menor a un tercer país.
Sin embargo, el magistrado a cargo desestimó la petición tras una observación de sentido común: “El juez lo rechazó basado en que el menor todavía es muy niño y solo no puede responder a esa moción”, explicó Milton Torres, el abogado que ahora lleva su defensa.
Mientras su madre permanece detenida, Marife Mosquera, quien fuera su empleadora, ha asumido el papel de tutora.
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