
Los dos sospechosos, de 17 y 18 años, de matar a tres personas en la mezquita más grande de San Diego (California) compartían un “odio generalizado” hacia diferentes religiones y razas y habían tenido fácil acceso a armas, informaron este martes las autoridades.
Los investigadores del ataque ocurrido contra el Centro Islámico de San Diego han enfocado las pesquisas a un posible delito de odio.
En ese sentido, Mark Remily, agente especial a cargo de la oficina del FBI en San Diego, dijo este martes en una conferencia de prensa que se encontró un escrito que comprende “un amplio espectro de razas y religiones” y que los atacantes, parecen haberse radicalizado a través de internet.
Aunque el agente no dio detalles sobre el manifiesto o las ideologías u opiniones que expresaban los autores de los disparos, sí advirtió que los sospechosos “no discriminaban a la hora de elegir a quién odiaban”.
Remily explicó que los dos jóvenes parecen haberse conocido por internet, donde descubrieron que ambos vivían en el área de San Diego, una zona fronteriza entre California y México. También se habrían radicalizado a través de información hallada en internet.
Las autoridades aún están trabajando para determinar cómo se radicalizaron y qué los habría conducido a cometer el ataque. “Pero, creo que aún más importante, cómo podemos detener futuros ataques”, afirmó Remily.
Los jóvenes también habrían tenido acceso a armas de fuego, más de 30, entre las que se cuentan pistolas y escopetas, así como una ballesta, que fueron incautadas en tres domicilios en San Diego allanados en medio de la investigación.
La madre del atacante de 17 años alertó a la policía tras notar la desaparición de su hijo, su vehículo y tres armas almacenadas en la casa familiar, según confirmó este martes el jefe de la policía de San Diego, Scott Wahl.
El joven habría dejado una nota de suicidio en la que hacía comentarios sobre superioridad racial. Wahl no descartó que los padres puedan enfrentar cargos, tras ser preguntado por la prensa.
Los sospechosos han sido identificados como Cain Clark y Caleb Vazquez, según fuentes relacionadas con el tiroteo citadas por Los Angeles Times.
Las víctimas
Wahl dijo este martes que no quería enfocar la conferencia de prensa en los sospechosos sino en las víctimas, que jugaron un papel importante para que el tiroteo no hubiera dejado un saldo mortal más elevado, en la mezquita funciona una escuela primaria.
Mansour Kaziha y Nader Awad habían muerto tratando de alertar la presencia de los dos jóvenes armados.
Mientras que el guardia de seguridad Amin Abdullah disparó contra los atacantes y logró repeler el ataque.
El jefe de policía detalló que los atacantes huyeron en un carro y fueron hallados muertos a causa de lo que parecían ser heridas de bala autoinfligidas.
El imán Taha Hassane, director de la mezquita, describió a las tres víctimas como “pilares” del centro y que a pesar de que habían recibido constantes amenazas y llamadas de odio se había hecho todo lo posible para proteger el edificio
“Tenemos una valla perimetral, guardias de seguridad armados y cámaras de vigilancia que cubren cada rincón, tanto dentro como fuera del centro islámico”, dijo Hassane.
El imán subrayó que a pesar de todas las constantes amenazas nunca esperó un ataque como el ocurrido el lunes. EFE

