
Jorge Rodríguez terminó haciendo lo que durante años parecía impensable: desmarcarse públicamente de Alex Saab, el mismo operador financiero al que el aparato propagandístico del régimen convirtió en “héroe”, “diplomático” y supuesto símbolo de resistencia contra Estados Unidos.
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Durante una sesión parlamentaria este martes 19 de mayo, el presidente de la Asamblea Nacional chavista, aseguró que “el que robe, el que traicione la lealtad del pueblo venezolano le toca responder ante las leyes”, mientras intentaba tomar distancia del empresario colombiano recién deportado a Miami por el régimen de su hermana, Delcy Rodríguez.
La escena contrasta brutalmente con el papel que el propio Jorge desempeñó desde 2020, cuando encabezó campañas internacionales, ruedas de prensa y discursos exigiendo la liberación de Saab tras su arresto en Cabo Verde. Incluso llegó a incorporarlo oficialmente como miembro de la delegación chavista en las negociaciones de México para intentar frenar su extradición.
Ahora, con Saab nuevamente en manos de la justicia estadounidense y convertido en un problema incómodo para el chavismo post-Maduro, Rodríguez intenta presentarlo como un simple ciudadano colombiano bajo investigación. “Alex Saab es un ciudadano colombiano”, afirmó, mientras repetía la nueva narrativa oficial impulsada por Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez sobre la supuesta “falsedad” de su identidad venezolana.
El dirigente chavista incluso dejó entrever que Saab mantenía vínculos con agencias estadounidenses. “Desde el año 2019 el tema de Alex Saab es un tema de él con agencias estadounidenses. Ya se van a enterar qué tipo de relación tenía con esas agencias”, soltó Rodríguez, en una frase interpretada dentro del chavismo como un intento de deslindarse políticamente antes de posibles revelaciones judiciales en EEUU.
El giro resulta todavía más escandaloso porque durante años Jorge Rodríguez no solo defendió a Saab: lo presentó como víctima de un “secuestro imperial”, impulsó acciones legales internacionales a su favor y convirtió su caso en bandera política del aparato chavista.
Sin embargo, tras la captura de Maduro y el nuevo tutelaje estadounidense sobre el mandato de Delcy, el discurso cambió radicalmente. Cuando comenzaron a circular versiones sobre la detención de Saab en febrero, Jorge Rodríguez evitó responder preguntas y alegó que el tema “no formaba parte del ámbito de su atención”, pese a haber dedicado años a defenderlo públicamente.
Ahora, el mismo dirigente que celebró el “rescate” político de Saab intenta lavarse las manos como Poncio Pilatos mientras el antiguo operador estrella del chavismo enfrenta nuevas acusaciones federales por lavado de dinero, corrupción y negocios ligados al saqueo de PDVSA y las cajas CLAP.
El problema para Jorge es que internet no olvida. Videos, declaraciones oficiales y campañas enteras muestran cómo el chavismo convirtió a Saab en símbolo político, le otorgó cargos ministeriales, pasaporte diplomático y un asiento privilegiado dentro del círculo más cercano de Maduro. Ahora, mientras intentan enterrarlo políticamente para salvarse ellos mismos, las contradicciones del régimen quedaron expuestas ante el país.

