
Desde el arresto y extradición de Nicolás Maduro a principios de enero por fuerzas militares de Estados Unidos, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha intentado equilibrar las exigencias de sus aliados estadounidenses con las de las alianzas criminales que han mantenido a su partido en el poder durante años.
Por InSight Crime
La tarea no es sencilla. Aunque el presidente estadounidense Donald Trump no ha exigido aún elecciones democráticas, su administración ha dejado claro que espera cooperación del gobierno de Rodríguez en temas de seguridad y lucha contra el narcotráfico, así como el establecimiento de un entorno más favorable para los negocios.
En respuesta, Rodríguez y su administración han adoptado una serie de medidas de seguridad dirigidas a contener la presión y las demandas de Estados Unidos. Sin embargo, también deben preservar el respaldo de aliados clave dentro del país, incluidos miembros del llamado Cartel de los Soles, una red poco estructurada de criminales incrustada en las principales instituciones del gobierno.
A continuación, InSight Crime analiza cómo Rodríguez está enfrentando los problemas principales que alimentan el crimen organizado en Venezuela.
Purga política de figuras vinculadas a Maduro
En apariencia, ya está en marcha una purga de actores criminales de alto perfil. El caso más significativo es el de Alex Saab, presunto testaferro financiero de Maduro, quien fue deportado a Estados Unidos el 16 de mayo para enfrentar cargos por lavado de dinero. El caso subraya la aparente disposición de Rodríguez a romper con el círculo cercano de Maduro, al tiempo que despeja el panorama político de figuras buscadas por Washington.
Saab fungió como un operador financiero clave para Maduro y presuntamente lideró una extensa red de corrupción, lavado de dinero y evasión de sanciones vinculadas a múltiples sectores de la economía venezolana, desde la industria petrolera hasta la minería de oro, según documentos judiciales estadounidenses e investigaciones periodísticas.
El empresario fue capturado en Cabo Verde en 2020 y extraditado a Estados Unidos durante la primera administración de Trump. Sin embargo, fue liberado en 2023 tras recibir un indulto del entonces presidente Joe Biden a cambio de la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela, una decisión que provocó fuertes críticas de Trump y sus aliados republicanos. Tras regresar a Venezuela, Saab fue nombrado ministro, cargo que ocupó hasta su destitución poco después del arresto de Maduro en 2026.
Desde febrero, según reportes de prensa, Saab permanecía bajo custodia de las fuerzas de seguridad venezolanas, presuntamente en coordinación con agencias estadounidenses. Otros empresarios de alto perfil vinculados a Maduro también habrían sido interrogados o detenidos temporalmente por las autoridades venezolanas, lo que podría indicar investigaciones más amplias sobre corrupción ligadas a la anterior administración, aunque el nivel de participación de Estados Unidos en estas operaciones sigue sin estar claro.
Aun así, desde entonces no se han anunciado otras capturas importantes de figuras criminales de alto nivel que operaban dentro del gobierno o en estrecha colaboración con él. Entre esos presuntos criminales se destaca el ministro del Interior, Diosdado Cabello, una de las figuras más poderosas del gobierno durante décadas y vinculado desde hace tiempo al Cartel de los Soles.
Las autoridades estadounidenses también lo acusan de participar en operaciones de tráfico de drogas y es buscado en el mismo caso de narcotráfico contra Maduro. Pero, hasta ahora, parece inmune a cualquier proceso judicial. De hecho, es él quien lidera una purga dentro de la policía.
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