
La guerra moderna exige una adaptación constante y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos acaba de dar un salto táctico inédito. Durante unas recientes maniobras militares de alta intensidad en la base de Twentynine Palms, en el desierto de California, las fuerzas armadas transformaron sus helicópteros tradicionales en plataformas de control aéreo para vehículos no tripulados. Esta maniobra supone un cambio de paradigma en la forma de entender el apoyo aéreo cercano.
Por La Razón
El objetivo principal de esta doctrina militar pasa por extender el alcance operativo de los drones de bajo coste sin arriesgar la vida de los pilotos ni exponer las aeronaves. Al utilizar los helicópteros tripulados como estaciones de relevo de señales, los militares consiguen golpear objetivos a gran distancia. Tal y como detalla la publicación especializada Interesting Engineering, el ejercicio involucró a la Tercera Ala de Aviación de los Marines y al Tercer Batallón de Reconocimiento Blindado Ligero.
Estas unidades de élite pusieron a prueba la capacidad de los helicópteros de la familia H-1 para operar en perfecta sincronía con enjambres de dispositivos letales. De este modo, el Ejército estadounidense fusionó la tecnología tradicional con el armamento propio del siglo XXI.
El helicóptero como centro de mando aéreo
La mecánica del ensayo californiano demostró una coordinación milimétrica entre las unidades terrestres y las tripulaciones aéreas. En una primera fase del ejercicio táctico, las tropas de tierra lanzaron un dron de ataque Neros Archer desde su posición avanzada en el campo de batalla. Una vez que el dispositivo ganó altura y estabilizó su vuelo, el control del aparato fue transferido a un equipo de operadores que volaba a bordo de un helicóptero UH-1Y Venom situado a varios kilómetros de la zona caliente.
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