
Fue apenas una conversación en un chat de Signal, supuestamente una de las aplicaciones de mensajería más seguras del mundo. Pero la Autorité des Marchés Financiers francesa, el organismo regulador de los mercados galo, la pescó.
Por Quico Alsedo / elmundo.es
Se escribían, entre el 30 de septiembre y el 11 de octubre de 2022 Felipe Baca, empresario franco-peruano, y Danilo Diazgranados, ‘broker’ venezolano, ambos afincados en Madrid. Este último, usando el alias ‘Jetser’, le comentaba a Baca que tenía en Venezuela un “cliente” necesitado de ‘blanquear’ “una importante cantidad de dinero en efectivo”. Supuestamente, fondos que provenían del pago de “unas obras”.
Dinero negro, en fin, que había que convertir en ‘blanco’. Fue la espita, la rendija por la que, poco a poco, fue aflorando una trama más de blanqueo relacionada con el expolio del Estado venezolano por la dictadura chavista… que hoy, casi cuatro años después, tiene imputado, por primera vez en la Historia, a un presidente democrático español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Baca, volviendo al relato de los hechos, le ofrece a Diazgranados una de sus estructuras de túneles mercantiles por todo el mundo: la que comienza en su firma Adamas, ramificada en una telaraña internacional de sociedades-espejo, desde Islas Mauricio, a Ginebra, Reino Unido, Países Bajos y, por supuesto, España. Ambos concretan el negocio en “un conocido restaurante de Pozuelo”, dirá más tarde Anticorrupción, tal y como consta en el sumario de la causa.
Tras descubrir la conversación, atendiendo a la máxima investigativa de seguir el dinero, las autoridades francesas solicitan la detención y toma de declaración del holandés que parece controlar las dos filiales suiza y británica de Adamas: Simon Verhoeven. Quien declara ante la Fiscalía ginebrina que otras tres sociedades del grupo habían hecho préstamos millonarios a la aerolínea Plus Ultra, y que esos préstamos habían sido “íntegramente reembolsados” por la empresa. Ahora sabemos que con dinero público español: el del rescate.
Después, con ese dinero, una de esas tres sociedades que colgaba de Adamas, Allpa Wira, le vendió 30 millones de euros de oro a otra sociedad de Emiratos Árabes también controlada por Baca, llamada Al Joud. De ahí el dinero viajaba a una cuenta en Panamá de otra sociedad… Y de ahí al presunto “cliente” que estaba al inicio de toda esta operativa: Rodolfo Reyes, dueño de Plus Ultra.
Quien, de esta forma, habría lanzado el dinero negro expoliado de Venezuela como un boomerang alrededor de todo el mundo para luego recibirlo de nuevo, blanqueado.
Suiza, así, enviaba en 2024 una comisión rogatoria para pedir que España colaborara, y se abría otro frente en Francia: Reyes, sobre quien la Audiencia Nacional ha extendido ahora, el lunes pasado, una orden internacional de detención, aparecía también en otra investigación como “implicado en una solicitud de transferencia de varias toneladas de oro a una compañía aérea Coyne Airways hacia Dubai”. Entre cinco y ocho toneladas, en concreto.
Francia sumaba así a las investigaciones en curso otra operativa de blanqueo de Reyes, también llamado en los chats de la trama “Rodomax” y autor de la frase, cuando la trama presuntamente fidelizó al ex presidente para conseguir los 53 millones para Plus Ultra, de la frase: “Nuestro pana Zapatero detrás”.
Todo apuntaba a España, donde además tenía un domicilio Simon Verhoeven, el holandés al principio de todo el árbol societario. Concretamente, en Santa María del Camí, en Mallorca.
El registro, en octubre de 2024, fue el pistoletazo de salida para la investigación española. Mandatada por un juez de la Audiencia Nacional, la Udef registró el apartamento de Verhoeven, hallando, como contaba EL MUNDO este lunes, joyas, varios relojes de lujo valorados en más de 240.000 euros, dinero en efectivo y dos pequeños lingotes de oro.
La declaración de Verhoeven en Ginebra se había enviado a España de forma un tanto incompleta: no se había profundizado acerca del dinero del rescate público español, y tampoco se remitían los contratos de préstamo de las tres sociedades vinculadas a Adamas a Plus Ultra.
Pero las autoridades sólo tuvieron que unir los puntos. En Fiscalía Anticorrupción conocían, por los periódicos, la investigación que sobre la aerolínea fantasma había llevado a cabo Instrucción 15 de Madrid, que se estaba archivando. La vía suiza sí que apuntaba a puerta al posible ilícito, y el Ministerio Público denunció. Las autoridades comenzaron a tirar del hilo… Y Zapatero deberá declarar ante el juez José Calama, como imputado por presunto tráfico de influencias, falsedad documental y organización criminal, los próximos 17 y 18 de julio.
Con el avance de las investigaciones, las piezas cuadran mucho más. Diazgranados, el ‘broker’ venezolano del principio, es señalado por la jueza de Instrucción 15, Esperanza Collazos, la que manda a la Audiencia Nacional la causa, como “amigo” de Zapatero y presunto beneficiario de una operación del ex presidente, quien habría mediado para que hiciera negocio con el régimen de Maduro.
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