
La pobreza monetaria en el país bajó a 68,5 % de los hogares en 2025, una reducción de 4,7 puntos en un año. Sin embargo, la mayoría de las familias sigue enfrentando condiciones de privación vinculadas a fallas estructurales en servicios básicos, empleo y protección social, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi).
En entrevista en el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias, Anitza Freitez, coordinadora del estudio, indicó que la llamada pobreza monetaria es un indicador coyuntural que depende tanto de las oportunidades de empleo como del comportamiento de la inflación, que afecta directamente el poder adquisitivo de la población.
Enfatizó que la leve reducción estaría asociada a una mejora moderada en el acceso al mercado de trabajo, con un pequeño aumento de los trabajadores asalariados en el sector privado y público, y una disminución de quienes trabajaban por cuenta propia, quienes han intentado incorporarse al empleo formal.
Indicó que, según el índice multidimensional de pobreza de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que evalúa 13 indicadores, alrededor del 55 % de los hogares en el país se encuentra en situación de pobreza multidimensional.
Ese enfoque incluye no solo ingresos, sino también condiciones de vivienda, acceso a servicios públicos, inclusión laboral, educativa y protección social.
Fallas de luz y agua afectan a la mayoría de los hogares
Freitez subrayó que uno de los principales problemas actuales es el acceso a servicios básicos. Señaló que la electricidad está afectando la vida cotidiana en todo el país y que solo 10 % de los hogares reportó no tener fallas en el servicio durante el período estudiado.
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