
La caída de un dron ruso sobre un edificio de viviendas en Galati, en el este de Rumania, llevó la guerra de Ucrania a territorio de la OTAN con dos heridos y abrió una doble respuesta: condenas aliadas por la “imprudencia” de Moscú y un mensaje de amenaza política desde Rusia que dio por terminado “el sueño pacífico” de los países de la Unión Europea.
La reacción política inicial llegó desde Bucarest. El presidente rumano Nicusor Dan anunció que el cónsul general ruso en Constanza fue declarado persona non grata y que el consulado de ese país en esa ciudad del mar Negro será cerrado, una medida adoptada después de que el impacto dejara dos heridos en un edificio residencial.
Desde Moscú, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa Dmitry Medvedev trasladó el episodio a un plano político más amplio con una advertencia dirigida a la Unión Europea.
“Ciudadanos de los países de la UE, deberían darse cuenta de que sus autoridades han iniciado unilateralmente una guerra con Rusia. Así que estén atentos y no se sorprendan por nada. El sueño pacífico ha terminado. ¡Pero saben a quién preguntar por qué!”, dijo Medvedev.
Estados Unidos expresó respaldo a Rumania, aunque evitó señalar de forma directa a Rusia pese a que Bucarest y la OTAN atribuyeron el ataque a Moscú. “Nos solidarizamos con nuestro aliado de la OTAN, Rumania, y condenamos esta imprudente incursión en su territorio”, aseguró el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker.
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