
Planificaron el golpe, establecieron vigilancias y anotaron las rutinas de Álvaro Romillo, más conocido en redes como ‘Cryptospain’, y su familia. El objetivo, irrumpir en su lujoso chalé de San Sebastián de los Reyes con él y su mujer dentro, una premisa necesaria para sacarle el máximo dinero posible. Los asaltantes utilizaron bridas y cinta para maniatarlos, fiel anticipo de lo que estaba aún por venir. Después de torturar a este empresario, pieza clave del agitador ultra Alvise Pérez al financiar con hasta 100.000 euros su campaña para las elecciones europeas, lograron apoderarse de un suculento botín: cerca de tres millones de euros entre relojes, joyas, efectivo y una transacción de criptomonedas por valor de 1.300.000 euros.
Por Aitor Santos Moya / abc.es
Romillo, quien actualmente está en prisión acusado de ser el presunto cabecilla de una estafa piramidal superior a los 260 millones de euros, llegó a relatar en su denuncia que fue encañonado en la frente con una pistola, además de sufrir descargas eléctricas, cortes, quemaduras y patadas. Un violentísimo robo que resultó especialmente significativo a ojos de la Sección de crimen organizado de la Jefatura Superior de Madrid, cuyos agentes, bregados en la lucha contra este tipo de bandas, acabaron por vincular con la famosa mafia venezolana del Tren de Aragua.
En otra ocasión, no dudaron en disparar en la cara a un turista letón ante su negativa a entregar las contraseñas bancarias. «Llevamos dos años detrás del Tren de Aragua, yendo a por ellos de rama en rama», explica el inspector jefe de la unidad, Francisco González, en alusión a las actividades criminales de la organización. Primero hicieron una operación contra el tráfico de droga, y ya al recibir la denuncia de ‘Cryptospain’ centraron sus esfuerzos en combatir los robos con violencia. Para ello, analizaron horas y horas de grabaciones, hasta detectar a seis venezolanos de entre 25 y 35 años y afincados todos en España.
El 22 de abril efectuaron seis registros simultáneos en Madrid capital, Murcia y la localidad de Camarma de Esteruelas, donde hallaron diversas armas de fuego, pasamontañas, matrículas de coche falsas e inhibidores de frecuencia. También 100 de gramos de MDMA y ketamina. «Los asaltos los realizaban siempre por encargo», añade el mando policial, consciente de la compleja estructura de la organización. A todos los arrestados se les acusa de los delitos de pertenencia a organización criminal, robo con violencia, detención ilegal, estafa y contra la salud pública, además de homicidio en grado de tentativa al autor del disparo al letón. Tres de los seis han entrado en prisión.
Golpes policiales
Esta operación contra el Tren de Aragua se une a otras recientes registradas en Madrid. La más notoria acabó con uno de sus cabecillas en España, al que apodan Mamera, durmiendo en la cárcel. Estaba fugado de la Justicia peruana por su participación en el asesinato de otro hombre en Lima Perú en al año 2020, en el marco de una disputa entre bandas rivales por el control del negocio de la prostitución. Entonces, el Ministerio de Interior emitió una nota en la que explicaba que «la experiencia de países con mayor afectación de este fenómeno confirma este ‘modus operandi’ por parte del Tren de Aragua, consistente en desplazar o someter a organizaciones criminales locales que ya operan en los territorios en los que se instala, para así hacerse con el control de los delitos que allí se cometen». Algo que los encargados de combatir el crimen organizado tratan de evitar a este lado del Atlántico.
El hecho de que en países como Estados Unidos sea considerada una organización terrorista (de hecho, fue una de las primeras medidas del Gobierno de Donald Trump), ha provocado que sus líderes busquen nuevos mercados fuera del continente americano. Y España, por su situación geográfica, es la puerta de entrada para expandirse por el interior de Europa. Así, no es de extrañar que esta banda internacional, con tentáculos en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador o Perú, haya puesto sus ojos en ciudades estratégicas como Madrid. Sobre todo en los nuevos barrios de su área metropolitana, como El Cañaveral, donde la distancia física con la comisaría de Policía Nacional que atiende en el barrio, ubicada a diez kilómetros, convierte al enclave en uno de los destinos más predilectos.

