"Nicolasito" Maduro Guerra: Tendríamos que haber hecho más para proteger a mi padre - LaPatilla.com

"Nicolasito" Maduro Guerra: Tendríamos que haber hecho más para proteger a mi padre

Nicolás Maduro Guerra. EFE/ Miguel Gutiérrez

 

En la madrugada del 3 de enero, Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en una espectacular operación militar. Desde entonces, Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen en el Centro de Detención Metropolitana de Nueva York. Las autoridades estadounidenses los acusan de tráfico de drogas y terrorismo.

Por Marian Blasberg | XLSemanal | ABC





Nicolás Maduro Guerra, de 35 años, el único hijo de Maduro, también está acusado de narcotráfico por el Departamento de Justicia de Donald Trump. “Nicolasito”, como lo llaman los venezolanos, fue tratado durante mucho tiempo como ‘príncipe’, como heredero de un presidente que se mantuvo en el poder a través de elecciones fraudulentas y una tremenda represión contra los opositores. Ahora está en otra etapa, dice Maduro Guerra, centrado en defender a su padre. Nos recibe en Caracas, en el octavo piso de una torre de oficinas, en cuyos pasillos hay numerosos guardias de seguridad.

XLSemanal. Señor Maduro, ¿cómo se encuentra?

Nicolás Maduro Guerra. La respuesta automática sería: bien. Pero, en realidad, llevo muchas cosas dentro. Intento mantener la calma, estar a la altura de mi responsabilidad y seguir luchando por el chavismo y nuestra revolución, pero no me resulta tan fácil.

XLSemanal. ¿Qué es lo más difícil?

Nicolás Maduro Guerra. Imaginar a mi padre en prisión. Cuando como, me ducho o estoy sentado en alguna reunión, me pregunto cómo estará.

XLSemanal. ¿Y cómo está?

Nicolás Maduro Guerra. También aquí la respuesta automática sería: bien. Pero, naturalmente, estoy preocupado, sobre todo por su salud. Mi padre siempre se alimentó de manera muy sana. Mucha verdura, poco azúcar. Ahora consume sobre todo carbohidratos, alimentos ultraprocesados, demasiada sal. Por teléfono intenta transmitirnos fortaleza. «Mirad hacia delante», dice.

XLSemanal. ¿Cuándo hablaron por primera vez tras su detención?

N.M.G. Un mes después, el 5 de febrero. Yo estaba en la Asamblea Nacional cuando me llamó el hijo de Cilia [la actual esposa de Maduro tiene tres hijos de un matrimonio anterior, que también colaboraban en su gobierno]. Tenía a mi padre al teléfono. Entonces escuché su voz: «¿Hola? ¿Nico? ¡Nico! ¡Aquí está tu papá! ¿Me oyes?». Me quedé paralizado.

XLSemanal. ¿Cómo es su vida cotidiana en prisión?

Nicolás Maduro Guerra. Al principio, cuando estaba en aislamiento, hacía una hora de ejercicio cada mañana. Luego escribía: un diario, todo lo que le pasaba por la cabeza. Desde la Semana Santa comparte celda con otros 18 presos. Dice que la mitad habla español. Conversa con ellos, ve televisión, aprende algo de inglés.

XLSemanal. ¿Dónde estaba aquella noche?

Nicolás Maduro Guerra. En nuestra casa de Caracas. Yo también me desperté por las primeras explosiones. Me giré hacia mi esposa y le dije: «Qué ruido tan extraño, ¿no?». Sonaba distinto a los petardos que aquí suelen explotar a menudo. Segundos después, las niñas ya estaban junto a nuestra cama. Entonces sonó el teléfono. Eran mis tías, que vivían a la vuelta de la esquina de la casa de mi padre y estaban viendo todo sin entender qué sucedía. Cuando llamé a mi padre, rechazó la llamada. Pensé: «Bueno, ahora no puede hablar porque estará hablando con el ministro de Defensa. Con los generales». Más tarde volví a intentarlo varias veces. Entonces ya no respondió.

XLSemanal. Los estadounidenses ya lo tenían.

Nicolás Maduro Guerra. Todo ocurrió muy rápido. Cuando días después me entregaron su teléfono –que sus captores, al parecer, olvidaron en medio de la prisa–, encontré en nuestro chat un mensaje de audio que había grabado, pero que ya no llegó a enviar.

XLSemanal. ¿Qué decía?

Nicolás Maduro Guerra. Que estaban cayendo bombas. Que el pueblo venezolano debía seguir luchando. Que nuestra patria jamás sería una colonia. Era un mensaje de despedida. Pensó que iba a morir. Ustedes son los primeros en saberlo.

XLSemanal. Desde que Donald Trump envió su flota al Caribe a mediados del año pasado, había amenazado repetidamente con invadir Venezuela. Aun así, daba la impresión de que cogió a su padre completamente desprevenido.

Nicolás Maduro Guerra. Él siempre fue muy prudente. Por motivos de seguridad, muchas veces ni siquiera yo sabía dónde dormía esa noche. Pero no esperábamos que atacaran Caracas. Si atacaban, pensé, sería en algún otro lugar y con el objetivo de abrir un espacio para negociar.

XLSemanal. ¿Cómo es posible que las fuerzas especiales cubanas encargadas de proteger a su padre no abatieran a un solo soldado estadounidense?

Nicolás Maduro Guerra. No tengo una respuesta.

XLSemanal. ¿Qué sospecha?

N.M.G. Es difícil decirlo; todavía se está investigando. Lo cierto es que utilizaron tecnologías que nunca habíamos visto aquí. Yo, Nicolás Ernesto, subestimé sus capacidades. Y, al mismo tiempo, sobrestimé de lo que nosotros éramos capaces. Aunque sabíamos que en caso de ataque no tendríamos control del espacio aéreo, vivirlo es otra cosa. Tendríamos que haber hecho más para proteger a mi padre. En ese sentido, fracasamos.

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