
Cuando se cumplen cien años del nacimiento de Marilyn Monroe, una investigación cuestiona el papel desempeñado por el médico que la atendió en los meses previos a su muerte y que podría arrojar nueva luz sobre uno de los grandes misterios de Hollywood.
Una receta caída en el olvido
La clave estaría en una receta firmada por el doctor Hyman Engelberg apenas dos meses antes del fallecimiento de la estrella. El médico alegó que únicamente había prescrito Nembutal a Monroe y negó repetidamente haberle suministrado hidrato de cloral. Incluso así lo declaró en una entrevista con investigadores de la Policía de Los Ángeles en 1982. Sin embargo, una receta de este último medicamento fechada en junio de 1962 y firmada por él salió a la luz años después en una subasta, contradiciendo directamente su versión de los hechos.
Para Wilson, esta contradicción resulta significativa. El autor considera que Engelberg pudo haber tratado de minimizar su responsabilidad tras la muerte de la actriz y que, con los estándares actuales, podría haberse enfrentado a acusaciones por mala praxis o incluso homicidio involuntario. Según su investigación, Monroe recibió en los dos últimos meses de su vida una cantidad extraordinaria de medicamentos, en un momento especialmente delicado de su estado emocional y psicológico.
Qué ocurrió aquella noche
La noche del 4 de agosto de 1962, el ama de llaves de la actriz, Eunice Murray, alertó al psiquiatra Ralph Greenson al comprobar que Monroe permanecía encerrada en su habitación. Cuando lograron acceder, la encontraron muerta en su cama. Engelberg fue avisado poco después y certificó el fallecimiento. Sin embargo, uno de los aspectos que sigue despertando interrogantes es el tiempo transcurrido antes de que se avisara oficialmente a la policía, un retraso que dio pie a numerosas especulaciones.
La muerte generó algunas de las teorías conspirativas más persistentes de la cultura popular estadounidense. Desde los años sesenta circulan versiones según las cuales fue asesinada para silenciar supuestos secretos relacionados con los hermanos Kennedy. Otras hipótesis han implicado a la mafia, a la CIA o incluso a círculos políticos interesados en evitar un escándalo. Ninguna de estas teorías ha podido demostrarse, pero han contribuido a mantener vivo el misterio en torno a la actriz durante más de seis décadas.
Según Wilson, gran parte de estas leyendas nacieron a raíz de un polémico panfleto publicado en 1964 por el activista conservador Frank A. Capell, quien rechazó la conclusión oficial de suicidio y señaló directamente a Robert F. Kennedy. Con el tiempo, estas acusaciones fueron recogidas y amplificadas por diversos autores y documentales, consolidando una narrativa alternativa que aún hoy forma parte del imaginario popular.
Un legado más poderoso que su propia leyenda
El centenario invita a recordar la extraordinaria trayectoria de una mujer que logró sobreponerse a una infancia marcada por los abusos, la pobreza y la inestabilidad familiar para convertirse en el mayor icono femenino de Hollywood. Películas como “Niagara”, “Los caballeros las prefieren rubias”, “La tentación vive arriba” o “Con faldas y a lo loco” la transformaron en una estrella mundial.
Wilson asegura que su intención no ha sido alimentar nuevas conspiraciones, sino desmontar algunos de los mitos que han acompañado a Monroe durante toda su vida y después de su muerte. A su juicio, la actriz merece ser recordada menos como una víctima trágica y más como una superviviente capaz de construir una carrera extraordinaria pese a las dificultades que la acompañaron desde la infancia.
Cien años después de su nacimiento, Marilyn Monroe sigue siendo un símbolo universal. Y aunque el misterio de su muerte continúe fascinando al público, su legado artístico y cultural permanece mucho más vivo que cualquiera de las leyendas que han intentado explicarlo.

