
La agenda del papa en España no solo traza un itinerario geográfico, sino también un mapa cargado de significado. El Congreso de los Diputados, la Sagrada Familia, la prisión de Brians 1 o el muelle de Arguineguín son algunos de los escenarios elegidos, que comunican tanto como los discursos de León XIV.
Cada parada es una escena y juntas componen un relato cuidadosamente construido que habla de justicia, esperanza y del lugar que la Iglesia quiere ocupar hoy.
De los márgenes al corazón de Madrid
El papa empieza el sábado por “los últimos” al llegar a Madrid, en un centro para personas sin hogar en un barrio popular, para visibilizar una realidad habitualmente invisible en la que se concentran situaciones de exclusión, soledad y precariedad.
Para el primer acto multitudinario, una vigilia con jóvenes, se ha elegido un espacio abierto en un lugar muy expuesto y reconocible: la Plaza de Lima, junto al Santiago Bernabéu, un nudo del paseo de la Castellana muy asociado al estadio y a la vida deportiva y cotidiana de Madrid.
La fe se sitúa en el centro neurálgico de la capital con la celebración el domingo de la misa del Corpus Christi en la plaza de Cibeles, quizá la más famosa y céntrica de Madrid, símbolo de la ciudad y escenario de multitudinarias manifestaciones y celebraciones populares y deportivas.
El acto “Tejer redes con el mundo de la cultura, arte, economía y deporte” en el Movistar Arena, uno de los recintos de eventos más importantes de España, ligado a grandes conciertos, espectáculos y macroencuentros culturales y deportivos, representa el momento de diálogo entre la Iglesia y la sociedad contemporánea.
Que un papa vaya a tomar la palabra por primera vez en una sesión conjunta de Congreso y Senado es claramente el gesto más institucional y político de su viaje, y coloca a la Iglesia frente al corazón de la democracia española como conciencia ética y moral que defiende la dignidad humana, la justicia social, el cuidado de los vulnerables, la paz y el bien común.
El Santiago Bernabéu acogerá el encuentro con la comunidad diocesana de Madrid. Escoger un estadio icónico del fútbol mundial, asociado a pasión, identidad y pertenencia, implica que la propia Iglesia se ve como una multitud diversa que celebra unida su fe en un lugar que forma parte del imaginario colectivo de la ciudad.

La Sagrada Familia y Montserrat
En Barcelona se pondrá el foco en dos símbolos religiosos y espirituales de Cataluña: la Sagrada Familia y Montserrat, convertidas en dos auténticas ‘montañas sagradas’ y en iconos culturales y populares que trascienden las fronteras.
En Montserrat, corazón espiritual y cultural de Cataluña, el papa será recibido por el abad y compartirá almuerzo con los monjes benedictinos. Este espacio natural es símbolo también de la identidad catalana, fusionando la devoción mariana (a La Moreneta) con el patriotismo.
La piedra angular del viaje papal tendrá lugar en la Sagrada Familia en el marco del centenario de la muerte de Antoni Gaudí. León XIV celebrará una misa a la que asistirán hasta 8.000 personas y posteriormente bendecirá la torre de Jesucristo, que la ha convertido en la iglesia más alta del mundo con sus 172,5 metros.
Gaudí concibió la Sagrada Familia como una “Biblia en piedra” y simboliza la vida y el mensaje de Jesucristo y la Iglesia católica.
León XIV también dedicará en Barcelona tiempo a los más vulnerables: acudirá a la parroquia de Sant Agustí en el barrio del Raval, uno en los que residen más migrantes, y a la cárcel de Brians, gestos que subrayan la importancia de la acogida y la inclusión, así como de la reinserción y el acompañamiento.

Arguineguín: del estigma a la esperanza
La historia de Canarias y la migración vivirá un hito el próximo día 11, cuando un papa pise por primera vez el archipiélago.
La visita comenzará en Arguineguín, localidad del sur de Gran Canaria que, pese a sus apenas 2.700 habitantes, ha sido durante seis años testigo de historias épicas de rescate y supervivencia, pero también de constantes tragedias que han conmovido a todo el país.
Como la de Eléne Habiba, la niña maliense de dos años que murió en marzo de 2021 justo cuando ya estaba a salvo, en el mismo muelle. O como aquellos días de 2020 en los que más de 2.500 personas se hacinaban allí, durmiendo a la intemperie en mantas sobre el asfalto.
De aquellos días le vino el apelativo del ‘muelle de la vergüenza’ y la Iglesia reivindica otra mirada: la de Arguineguín como ‘puerto de la esperanza’ donde dan lo mejor de sí “los Ángeles del Océano”, como llama el obispo de Canarias a Salvamento Marítimo, Cruz Roja y los demás cuerpos de emergencia.
Allí el papa rezará, junto a un millar de migrantes, por todos los que no han llegado y ofrecerá flores al mar en su memoria. Retoma así los planes que no pudo completar su antecesor, Francisco, para situar en el centro de su visita la dignidad de la acogida y el drama humano que encierra cada travesía.
El otro gran símbolo lo pisará al día siguiente en Tenerife: el centro de primera acogida de Las Raíces, un antiguo cuartel que llegó a albergar a más de 2.500 personas en los momentos más críticos. Hoy, con menor presión migratoria, el centro acoge a unos 500 migrantes y trabaja en una atención más individualizada. EFE


