Fernando Luis Egaña: Vandalizado pero vivo

Fernando Luis Egaña: Vandalizado pero vivo

El nuestro ha sido un país vandalizado a lo largo del siglo XXI, y lo sigue siendo como protectorado especial de la Casa Blanca. Vandalizado por el poder de los vándalos, sean malandros marginales o de cuello blanco.

La pregunta que sigue es sencilla de formular: ¿Se puede recuperar a un país vandalizado? La respuesta, sin embargo, no es sencilla de encontrar. Mucha gente considera que no. Algunos se van y otros sobreviven en sus ámbitos particulares, cada vez más precarios. Salvo los vándalos o enchufados.





Otros consideramos que la respuesta es afirmativa. Sí se puede recuperar. Pero esa respuesta, no pocas veces, se fundamenta en una especie de esperanza vaga, casi obligatoria, que está desconectada de la realidad. Así no vamos a ninguna parte.

Mi propia esperanza se basa en que Venezuela, a pesar de todos los pesares, es un país vivo: tiene vitalidad, tanto entre los venezolanos que vivimos acá, como en los que viven fuera, luchando con honradez para lograr un mejor futuro.

Existe un capital humano importante. Un repertorio de recursos naturales impresionante. El potencial de desarrollo económico y social está a la espera de ser impulsado.

La conciencia histórica se encuentra desdibujada o ignorada entre los más jóvenes. Pero la ignorancia tiene un remedio que se llama conocimiento de la verdad. Un desafío inmenso. Acaso el más trascendente.

Vandalizado pero vivo, se encuentra el país. El tiempo corre en contra de la ansiada recuperación. Debemos luchar para que se transforme en realidad, comenzando por reconocer que los escombros del vandalismo son la barrera del cambio.

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