
Los reportes de los meteorólogos, nacionales e internacionales, dan cuenta del impacto que podría tener el “súper niño”. En el caso de Venezuela, se espera una sequía particularmente intensa. Este fenómeno consiste en el calentamiento inusual de las aguas en el océano Pacífico, lo que altera notablemente el clima global. Hace unos días, el gobierno de facto indicó que, ante el “súper niño”, iniciará un programa de racionamiento de los servicios de electricidad y agua. En Venezuela hemos estado en racionamiento de agua desde el 2009, con o sin Niño, por la falta de inversión en la infraestructura hídrica, la contaminación de embalses y la carencia total de planificación urbana.
Aunque hay mucho que decir sobre la irresponsabilidad del gobierno en materia de servicios de agua potable, es importante que la crisis que se avecina sea afrontada con la mente puesta en mitigar las consecuencias que en los próximos meses puede padecer la población. En el caso de Tocuyito, el 70% de las comunidades no cuenta con el servicio de agua potable de Hidrocentro. Las personas se surten a través de pozos profundos, aljibes y camiones cisterna; lógicamente, en una esperable situación de crisis, nuestra población es claramente vulnerable.
Es imprescindible que se acometan, con sentido de urgencia, distintas medidas desde la alcaldía para evitarle a la población sufrimientos innecesarios y prevenibles, entre ellas:
La inmediata inspección técnica de los pozos profundos en el municipio, muchos de ellos fuera de servicio, con fallas en sus bombas o en sus conexiones eléctricas. Estos pozos deben estar operativos de inmediato; además, se les debe proveer de un sistema de electrificación solar alternativo para evitar que las fallas eléctricas suspendan la continuidad del servicio.
La adquisición de una flota de camiones cisterna suficiente para suplir el aumento de la demanda que supondrá la sequía. No solo pensando en las comunidades, que también, sino primordialmente en los ambulatorios, Centros de Diagnóstico Integral (CDI), escuelas y liceos que, para sorpresa de los funcionarios públicos no enterados y desconectados de la realidad, muchos de ellos se surten de agua con cisternas porque no la reciben ni por Hidrocentro ni por pozos profundos.
Implementar un plan de transición energética dirigido al sector comercial e industrial del municipio en el cual, con soporte financiero del gobierno local, se logre que el mayor número de empresas suplan sus requerimientos energéticos a través de la electricidad solar. La electricidad que no llegará por Corpoelec debe suplirse de inmediato por otra fuente más confiable y amigable ambientalmente. No es viable pedirle a los comerciantes que compren plantas a gasoil o gasolina, cuando ni se cuenta con los equipos ni se tiene el combustible.
Equipar al cuerpo de bomberos del municipio y sincronizar esfuerzos con los grupos voluntarios, de cara al posible incremento de incendios forestales y a un mayor número de casos de deshidratación, insolación y otros padecimientos debidos al clima extremo por venir. Tomar las acciones preventivas necesarias, como la disposición de cortafuegos y la sensibilización de la población.
Celebrar un cabildo abierto, quizá varios, para que estos temas puedan ser ventilados públicamente y que el alcalde y los concejales puedan escuchar estas y otras preocupaciones de la gente.
No solo digo esto en calidad de ciudadano y opinador en la prensa; lo hago como responsable político de la alternativa democrática en Tocuyito. No podemos seguir enfrentando las crisis después de las catástrofes; hay que prevenir y prever los escenarios. Hay que pensar en la gente, hay que actuar cuando aún hay tiempo. Después de ojo sacao no vale Santa Lucía.
Julio Castellanos / [email protected] / @rockypolitica

