Qué pasó con "El Cholo Iván", el escolta de "El Chapo" Guzmán que Netflix llevará a la pantalla en ‘La Captura’

Qué pasó con “El Cholo Iván”, el escolta de “El Chapo” Guzmán que Netflix llevará a la pantalla en ‘La Captura’

El Chapo Guzmán y su jefe de seguridad, El Cholo Iván, fueron arrestados juntos en Sinaloa. (Foto: AP)

 

Jorge Iván Gastélum Ávila, alias “El Cholo Iván”, fue durante años el hombre más cercano a Joaquín “El Chapo” Guzmán: jefe de gatilleros, escolta personal y jefe de plaza de Guamúchil con 200 hombres armados bajo su mando.

Por infobae.com





El 8 de enero de 2016, los dos fueron capturados juntos en Los Mochis, Sinaloa, tras huir por el drenaje de la ciudad. Ese episodio llega este 21 de agosto a Netflix en La captura, una película protagonizada por Alfonso Herrera.

El filme, dirigido por Chava Cartas y producida por Draco Films, reconstruye la Operación Cisne Negro desde el ángulo de los dos policías federales que interceptaron por accidente el vehículo robado en el que huían El Chapo y su lugarteniente. Juan Pablo Cruz García interpreta a Gastélum en la cinta.

Mientras la ficción lo convierte en personaje, el expediente real de Gastélum sigue abierto en la Corte Federal del Distrito de Columbia. Enfrenta dos cargos: conspiración para fabricar y distribuir cocaína y marihuana con destino a Estados Unidos, y uso y descarga de arma de fuego en relación con un delito de narcotráfico. La pena máxima por el primer cargo es cadena perpetua; el segundo implica una sentencia consecutiva obligatoria de 30 años.

De Badiraguato al búnker de El Chapo: cómo llegó “El Cholo Iván” al círculo más cerrado del cártel

Jorge Iván Gastélum Ávila nació en mayo de 1981 en Badiraguato, Sinaloa, el mismo municipio serrano que vio crecer a Guzmán Loera. A los 14 años comenzó como cobrador de cuotas, según reportes locales. En su momento fue uno de los 122 objetivos prioritarios del gobierno mexicano.

En 2005 lo detuvieron en Culiacán acusado de homicidio y delitos contra la salud: posesión de metanfetamina, cocaína y marihuana. Lo internaron en el penal de Aguaruto, el mismo de donde en 2009 escapó vestido de mujer. La fuga quedó inmortalizada en el narcocorrido Gente del General, de Lenin Ramírez: “fue la orden que me dio El Chapo, me ocupaba pa’ pelear”.

Tras la fuga, Gastélum escaló dentro del Cártel de Sinaloa. Entre agosto de 2009 y enero de 2016, según documentos judiciales del Departamento de Justicia de Estados Unidos, operó como jefe de plaza en Guamúchil, supervisó a al menos 200 hombres armados y controló el tráfico de drogas en esa ciudad y sus alrededores. Trabajaba en estrecha colaboración con Guzmán Loera y, según la periodista Anabel Hernández en su libro Emma y las otras señoras del narco, ya estaba en el radar de las autoridades estadounidenses: Vicente “El Vicentillo” Zambada Niebla, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, lo había delatado como jefe de un grupo de 20 sicarios al servicio de El Chapo.

Las grabaciones que obtuvo el gobierno de Estados Unidos son parte del expediente en su contra. En ellas, según documentos judiciales citados por medios estadounidenses, se escucha a Gastélum conversar con Guzmán Loera sobre ejecuciones y secuestros como mecanismo de control de plazas y rutas.

La noche de Los Mochis: el escape por el drenaje y la captura que lo cambió todo

La madrugada del 8 de enero de 2016, fuerzas especiales de la Semar irrumpieron en un inmueble de Los Mochis alrededor de las 4:00 de la mañana. El Chapo y El Cholo Iván escaparon por los túneles del sistema de drenaje de la ciudad. Llevaban armas. Salieron a la calle con la ciudad repleta de patrullas y helicópteros.

Robaron dos vehículos. Fueron interceptados en la carretera Los Mochis-Navojoa por dos agentes de la Policía Federal que hacían un patrullaje de rutina. Ninguno de los dos policías buscaba al hombre más perseguido de México esa madrugada. Lo que siguió duró aproximadamente dos horas.

Los llevaron al cuarto 51 del motel Doux. Ahí, según relató el periodista Héctor de Mauleón en El Universal a partir de testimonios directos de los agentes, El Chapo intentó comprar su libertad. Primero ofreció cinco millones de pesos, luego 10 y llegó a 15 millones a cada uno.

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