
El presidente Donald Trump estalló la semana pasada tras enterarse de que una de sus exabogadas, Alina Habba Mildon, consiguió un contrato por valor de más de 50 millones de dólares para trabajar para una familia multimillonaria venezolana.
Enojado por el tamaño del acuerdo de Mildon, Trump ha dicho a asesores y aliados que ella debería donar una parte de ese dinero a su futura biblioteca presidencial u otra entidad relacionada con Trump, según múltiples personas informadas sobre las conversaciones.
Su furia se produjo en respuesta a un reportaje de The New York Times que señalaba que Mildon, mientras trabajaba como asesora en el Departamento de Justicia, había firmado el año pasado para desempeñarse como una abogada general extraordinariamente bien remunerada para una empresa fundada por la hija de Julio Herrera Velutini, quien en ese momento buscaba un indulto de Trump.
Trump dijo a al menos un aliado que la familia Herrera no debería pagar el resto del contrato, mensaje que le llegó a la familia, dijeron las personas.
Mildon, quien había trabajado antes como abogada personal de Trump y luego brevemente como fiscala federal en Nueva Jersey, firmó un contrato de cuatro años y no está claro si la familia podría terminarlo anticipadamente. Trump también llamó a Mildon para hablar sobre el contrato, pero no se sabe si le pidió explícitamente que hiciera una donación o si solo se lo sugirió a otros.
Mildon no respondió a preguntas sobre su conversación con Trump ni sobre si había comprometido algún dinero para la biblioteca u otras causas relacionadas con Trump. La familia Herrera tampoco respondió a las solicitudes de comentarios sobre si planean hacer algún cambio en el empleo de Mildon.
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