
Georgia, uno de los estados clave en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos, celebra este viernes la última jornada de votación anticipada con cifras récord de participación que podrían favorecer a los demócratas.
Cerca de 2,3 millones de personas (el 30 % del censo) han votado ya en persona de forma anticipada, una cifra que supera el récord registrado en las elecciones legislativas de 2022.
La participación sigue siendo, sin embargo, inferior a los 3,8 millones de votantes anticipados de las presidenciales de 2024, unos comicios que tradicionalmente movilizan a más electores.
Un análisis del diario local The Atlanta Journal-Constitution apunta a que el voto anticipado podría beneficiar a los demócratas, ya que ha aumentado la participación en el área metropolitana de Atlanta y entre los jóvenes y los afroamericanos, grupos que tienden a votar mayoritariamente por ese partido.
Las encuestas sitúan al senador demócrata por Georgia Jon Ossoff, un posible presidenciable de su partido para 2028, por delante del republicano Mike Collins en la carrera por la reelección.
La contienda por la gobernación se presenta ajustada con un empate entre el republicano Rick Jackson y la demócrata Keisha Lance Bottoms, que aspira a convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo.
Georgia es un estado bisagra en el que Donald Trump ganó en 2024 por unos 115.000 votos, pero que perdió en 2020 frente al demócrata Joe Biden por apenas 12.000.
Tras aquella derrota, Trump denunció sin pruebas un supuesto fraude electoral y fue imputado por presionar a las autoridades del estado para que alteraran el resultado.
“Los georgianos siguen acudiendo a las urnas en cifras récord porque confían en el sistema”, declaró el jueves el secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, en un comunicado.
A escala nacional, los sondeos apuntan a una victoria casi segura de los demócratas en la Cámara de Representantes, mientras que el partido también podría arrebatar a los republicanos el control del Senado, en un contexto de descontento por el encarecimiento del coste de la vida y la impopular guerra de Irán. EFE

