Resultado este que podría tener consecuencias, esperamos que positivas, para el complejo proceso que vive Venezuela: el pasar de una dictadura criminal y ladrona a un sistema de libertades.
Analistas varios, coinciden que una de las tragedias que hoy políticamente vive el presidente Trump es debido a un problema llamado “Trastorno de la personalidad narcisista”. El presidente Trump alardea, prácticamente todos los días de una supuesta guerra con Venezuela y si, él se refiere al ataque aéreo del 3 de enero del presente año que sirvió para apresar a un asesino y a su esposa y cómplice, ataque de 49 minutos de duración y de ningún muerto americano, lo que le permite declarar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado 22 de septiembre, que como vencedor de esa hipotética guerra tiene el derecho de posesionarse del petróleo y otras riquezas.
Como otro hecho que pareciera producto de una fantasía aseguró que el pueblo de Venezuela le envió como regalo (sin mencionar el motivo) un par de días antes de las elecciones de ayer, un millón de barriles de petróleo. Obviamente no es de extrañar el resultado de estas elecciones legislativas cuando el electorado ve con comprensible sorpresa que con la seriedad que debería tener el presidente de los Estados Unidos de América, cierra el Centro Kennedy si no se le cambia el nombre por Trump Kennedy Center. Donald Trump planteó públicamente, medio en serio y medio en broma el 2 de noviembre de 2026 (un día antes de las elecciones) la idea de renombrar el monumento al presidente Lincoln por el de Donald Trump. Él condicionó en febrero de 2026 la liberación de 16 mil millones de dólares para el proyecto ferroviario Gateway (túnel del río Hudson) a que se renombraran: la Penn Station y el aeropuerto Dulles con su apellido: Trump Station y Aeropuerto Internacional Washington Donald Trump. En plena confrontación con el régimen de los Ayatolas escribió en las redes: “Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás”, añadiendo en ocasiones “Dios bendiga al gran pueblo de Irán”. El primer gran imperio persa unificado (el Imperio Aqueménida) fue fundado por Ciro II el Grande en el 550 a. C., hace más de 2500 años. El solo amenazar a una civilización obliga a pensar que algo de su capacidad no está funcionado como debería. ¿Y cómo haría el presidente Trump para conseguir eso? Me temo que solo hay una respuesta y honestamente, prefiero no imaginarmela.
Obviamente que esta o, entre otras varias obsesivas conductas han hecho reflexionar al electorado republicano. Las acusaciones de hechos de corrupción estan a la orden del dia. Es de importancia mencionar sus palabras cuando viene informado del resultado de ayer: “La causa de esta derrota es porque no se incluyó mi fotografía en las papeletas de votación.(SIC)” O sea ninguna razón por la evaluación del electorado USA a su gestión.
El resultado es simplemente por la ausencia de su foto en las papeletas de votación.
Finalizo este comentario citando los Papeles del CREM del 20 de abril de este año: Profesora Bandy Lee de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale: Desde hace diez años que esta académica, profesora de psiquiatría forense y social, investiga sobre la conducta del presidente Donald Trump. Vinculada al programa de psiquiatría de la Universidad de Harvard, dirige la World Mental Health Coalition, que indaga en la capacidad psicológica de los políticos. No exento de polémica, su libro “El peligroso caso de Donald Trump”, publicado en el 2017, durante su primer mandato, recogió ensayos de 27 psiquiatras, psicólogos y otros expertos sobre la salud mental del presidente, cuestión que vuelve al primer plano.
¿Estamos en presencia, en el mundo todo, del presidente de la nación más poderosa del mundo sufriendo de dolencias mentales? ¿Este resultado electoral del día de ayer 3 de noviembre, podrá tener consecuencias para la hoy maltrecha Paz mundial?
Raúl Ochoa Cuenca.

