
“No estamos persiguiendo a nadie”, aseguró el superintendente del Seniat, Román Maniglia, al desmentir que el organismo pretenda intervenir las cuentas bancarias de los venezolanos para quitarles su dinero y explicar que los nuevos mecanismos de control tributario se basan en el cruce de información. El funcionario también anunció que no habrá fiscalizaciones correspondientes a octubre, noviembre y diciembre de 2026.
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Durante su participación en la quinta edición del Congreso Anual de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, Comerciantes y Afines (Cavececo), Maniglia sostuvo que las nuevas políticas del organismo están orientadas a impulsar la actividad económica durante el cierre del año, aunque insistió en que los comerciantes deben mantener en orden sus registros contables.
“Estas serán unas navidades de crecimiento económico”, afirmó el funcionario, antes de advertir: “Eso sí, con los libros claros. Es lo que queremos: transparencia, porque queremos una nueva cultura tributaria”.
De acuerdo con el reporte de Bitácora Económica, Maniglia también informó que el Seniat y el Ministerio de Economía y Finanzas mantienen mesas de trabajo con representantes de distintos sectores productivos para preparar modificaciones al sistema tributario venezolano. El propósito, aseguró, es reducir las obligaciones fiscales que dificultan la formalización de empresas y trabajadores independientes.
El superintendente explicó que las conversaciones están dirigidas a elaborar “una reforma pro-contribuyente, que va a bajar cargas fiscales y va ayudar a bajar las barreras fiscales para ayudar a formalizarse a través de la tecnología y digitalización”.
Entre las modificaciones que el organismo prevé presentar próximamente ante la Asamblea Nacional figuran reformas al Código Orgánico Tributario, la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA), la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISLR) y las disposiciones relacionadas con la armonización tributaria. Maniglia indicó que también podrían incorporarse otros instrumentos legales, aunque no precisó sus contenidos ni las fechas de presentación.
Uno de los anuncios más relevantes estuvo relacionado con la clasificación de los contribuyentes. Según el funcionario, más de 100.000 empresas dejaron de estar registradas como sujetos pasivos especiales y pasaron a la categoría de contribuyentes ordinarios, una modificación que puede reducir determinadas obligaciones administrativas y tributarias, dependiendo de la situación de cada empresa.
Maniglia también se refirió a las personas naturales con elevados niveles de facturación. Explicó que, cuando alguien factura más de 50.000 euros mensuales, la administración presume que desarrolla una actividad comercial susceptible de justificar su clasificación como contribuyente especial. En caso de que los movimientos respondan a circunstancias diferentes, indicó que el interesado debe acudir al Seniat para aclarar su situación.
Frente a las preocupaciones sobre el uso de información financiera de los contribuyentes, Maniglia negó que el organismo pretenda apropiarse de fondos depositados en cuentas bancarias. “Lo que estamos haciendo son cruce de información. No estamos persiguiendo a nadie”, afirmó, al explicar que la modernización de los procedimientos permitirá efectuar verificaciones sin depender exclusivamente de las inspecciones presenciales.
El funcionario adelantó, además, que el Seniat prepara el lanzamiento de una plataforma tecnológica integrada y omnicanal, con un expediente digital único que conectará el portal del contribuyente, los sistemas de facturación, la fiscalización, las aduanas, la gestión de riesgos y una aplicación móvil. La iniciativa forma parte del programa denominado MODA, por modernización, digitalización y automatización.
Entre las simplificaciones anunciadas figuran la eliminación de la renovación periódica del Registro Único de Información Fiscal (RIF), mayor flexibilidad para los sistemas informáticos de facturación, la eliminación de la obligatoriedad general de las máquinas fiscales y la supresión de la exigencia de exhibir físicamente determinados documentos comerciales. También se contemplan procedimientos aduaneros basados en análisis de riesgos y una depuración de los registros de contribuyentes especiales.
Pese a estas medidas, Maniglia aclaró que la intención del organismo no es renunciar a sus competencias de supervisión, sino transformar la manera de ejercerlas. El objetivo, concluyó, es “simplificar sin menoscabo de las facultades de control de la administración”, mientras avanzan las reformas legales y la digitalización de los servicios tributarios.

