Los miembros de la secta que se suicidaron para evitar el apocalipsis y el veneno que usaron para "reunirse con extraterrestres" - LaPatilla.com

Los miembros de la secta que se suicidaron para evitar el apocalipsis y el veneno que usaron para “reunirse con extraterrestres”

En la secta creían que debían morir para “tocar las puertas del cielo”

 

El sol caía fuerte sobre San Diego, California, el mediodía del 26 de marzo de 1997, miércoles santo, cuando un sujeto llamado Richard Fox, también conocido como Rio di Angelo, entró cámara en mano a la mansión de Colina Norte sabiendo que iba a meterse en la más negra oscuridad, la del horror. Aún así, siguió adelante, porque cumplía las órdenes que le había dado su líder unos días antes, cuando le entregó las llaves de la casa.

Por infobae.com





Con la cámara encendida comenzó a grabar la escena desde la misma entrada. El video recorrió los ambientes amplios de la mansión donde estaban diseminadas las colchonetas sobre las cuales yacían los cadáveres. Fue registrando uno por uno, hasta contar 39. Eran 21 mujeres y 18 hombres. Recién entonces tomó su teléfono y llamó al 911.

– Quiero denunciar un crimen. Es en Colina Norte, 18241, Rancho Santa Fe – dijo cuando un policía lo atendió.

– Muy bien. ¿Qué pasó?

– Se trata de un grupo religioso que se suicidó.

– ¿Usted no sabe qué pasó o cuántas personas son?

– No.

– Muy bien. Vamos para allá.

Las patrullas demoraron más de una hora en llegar. Ya bien entrada la tarde, en una conferencia de prensa, el sheriff de San Diego describió así la escena que encontró al entrar a la mansión: “Fue duro para mí aceptar que esas treinta y nueve personas estaban muertas, parecían dormidas. En toda mi carrera, jamás vi algo así”, dijo.

Pronto se supo que los muertos eran miembros de la secta Heaven’s Gate (Puertas del Cielo) que se habían suicidado para golpear, precisamente, las puertas del cielo. Creían – porque lo decía su líder, en cuya infalibilidad confiaban a ciegas – que la llegada a las cercanías de la Tierra del cometa Hale-Bopp, descubierto por los astrónomos apenas dos años antes, era una señal incuestionable de la proximidad del Apocalipsis y un llamado para que pasaran al “siguiente nivel”, donde unos extraterrestres mucho más avanzados que los limitados terráqueos los llevarían a la presencia de dios. Para lograr ese privilegio debían morir y decidieron envenenarse con una mezcla letal de drogas y alcohol, pero no sin antes, eso sí, purificar sus cuerpos con grandes dosis de jugo de limón.

Los suicidios colectivos

El de Heaven’s Gate fue el penúltimo de los grandes suicidios colectivos perpetrados por sectas en la década de los ‘90, después de la muerte de 80 davidianos en Waco, Texas, en 1993, y los de la Orden del Templo Solar en Francia, Suiza y Canadá entre 1994 y 1997. El último todavía estaba por ocurrir: la muerte de cerca de un millar de adeptos del Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios, en Uganda y en coincidencia con la llegada del año 2000.

Más atrás en la memoria todavía pervivía el fantasma de la masacre de Guyana, en 1978, cuando 918 seguidores del reverendo Jim Jones se quitaron la vida en un mismo día, aunque no demoró en saberse que a algunos reacios los habían “ayudado” por la fuerza a hacerlo.

En hechos como estos se acostumbra a hablar de “suicidios colectivos”, aunque por el contexto en que ocurren se parecen mucho a asesinatos en masa perpetrados por una sugestión transformada en arma letal. En el caso de la masacre de Heaven’s Gate – como se la llamó – quienes la dispararon fueron dos extraños personajes llamados Marshall Applewhite, alias “Do” y Bonnie Nettles, alias “Ti”.

De gusanos a mariposas

Se trataba, de alguna manera, de renacer, algo que la secta planteaba desde unos orígenes que podían rastrearse hasta principios de la década de los ‘70, cuando Appelwhite y Nettles crearon uno de los tantos grupos fascinados por la filosofía New Age. Como casi todos esos grupos, su doctrina era una mezcolanza de antiguas ideas ocultistas, lecturas herméticas de la biblia, articulaciones de conceptos de diferentes religiones y mitos combinadas en diferentes dosis.

La particularidad del grupo que lideraban “Do” y “Ti” era el papel que tenían en su discurso los extraterrestres, superiores a los humanos, encargados de llevar a los elegidos a un nivel superior cuando se pudiera todo en la Tierra o, para decirlo de manera más elegante, se produjera el Apocalipsis.

El camino hacia ese nuevo nivel no era fácil, porque mientras se esperaba la llegada de esos visitantes espaciales era necesario lograr una transformación personal, que ejemplificaban con la imagen del gusano que se convertía en mariposa. Para guiarlos por ese camino, “Do” y “Ti” captaban adeptos dando conferencias por todo el país y en 1975 las autoridades norteamericanas comenzaron a recibir las primeras denuncias de padres que decían que sus hijos los habían abandonado para seguir a la secta.

En los primeros tiempos, la comunidad no tenía un lugar fijo de residencia, sino que funcionaba con un nomadismo que le servía para captar más gente. A principios de los ‘80 tuvieron su primer asentamiento, un camping en California, donde poco después alquilaron algunas casas.

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