
El efecto de la nueva oleada de aranceles impulsada por Donald Trump ya se deja ver en los puertos de Estados Unidos. Los barcos que arriban desde China lo hacen con menos carga, muchos pedidos han sido cancelados y el temor a una escasez en los estantes crece. El comercio internacional entra en una fase crítica que podría redefinir los hábitos de consumo del país.
Por Gizmodo
Los primeros barcos llegan… casi vacíos
El Puerto de Los Ángeles, el más transitado del país, comenzó a recibir los primeros buques afectados por los nuevos aranceles del 145 % impuestos a la mayoría de las importaciones chinas. Según su director ejecutivo, Gene Seroka, el impacto ya es evidente: los barcos llegan con hasta un 50 % menos de carga y muchos minoristas están cancelando pedidos para evitar el sobrecoste.
Solo en mayo, el 20 % de las llegadas previstas se cancelaron, y la tendencia sigue. Para junio ya hay 13 cancelaciones confirmadas. Importadores y distribuidores aseguran que algunos productos cuestan dos veces y media más que hace un mes.
Prefieren almacenar en China antes que pagar aranceles
Ante esta situación, algunos minoristas han optado por no importar, y en su lugar pagan por almacenar los productos en almacenes chinos. Ryan Petersen, CEO de Flexport, advierte que, de seguir así, la caída de importaciones podría llegar al 60 %, lo que se traduciría en un fuerte descenso en la oferta de productos en EE.UU.
Esto significa que, una vez agotado el inventario ya almacenado, los consumidores enfrentarán una menor variedad de artículos y precios mucho más elevados. Según Petersen: “Es cuestión de tiempo antes de que se note la escasez”.
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