Figura de cuatro kilómetros apareció en el desierto australiano y 27 años después nadie sabe quién la hizo

Figura de cuatro kilómetros apareció en el desierto australiano y 27 años después nadie sabe quién la hizo

Cortesía

 

En junio de 1998, mientras sobrevolaba una remota región del sur de Australia, un piloto avistó una silueta imposible: un hombre de proporciones colosales, desnudo, blandiendo un objeto que parecía un búmeran. La imagen estaba grabada directamente sobre la superficie árida de la meseta de Finniss Springs, a unos 60 kilómetros al oeste del pequeño pueblo de Marree.

Por: Muy interesante





Lo que observó desde el aire parecía más propio de una película de ciencia ficción que de la vida real: una figura humana de 4,2 kilómetros de longitud y un perímetro de casi 28 km trazada con sorprendente precisión en un terreno completamente inhóspito. Pronto sería conocida como el “Marree Man”, un geoglifo moderno que aún hoy plantea más preguntas que respuestas.

Desde entonces, la figura ha desconcertado a investigadores, artistas, arqueólogos y curiosos por igual. A diferencia de otros geoglifos ancestrales, como las famosas Líneas de Nazca en Perú, el Marree Man es una creación reciente… pero envuelta en un misterio que parece sacado de otro siglo.

Un coloso que apareció (y desapareció) en silencio

El impacto inicial fue inmediato. La imagen pronto dio la vuelta al mundo, despertando especulaciones de todo tipo. Su forma representaba con claridad a un cazador aborigen empuñando un arma ceremonial —posiblemente una lanza arrojadiza—, pero nadie se atribuía la autoría. No había anuncios públicos, ni notas de prensa, ni firmas artísticas. Solo un puñado de faxes anónimos enviados a negocios locales y medios de comunicación afirmando que la figura era un homenaje a la cultura aborigen con fines turísticos. No se revelaba mucho más.

Curiosamente, el primer registro satelital de la NASA muestra que el Marree Man fue creado en un intervalo sorprendentemente corto: entre el 27 de mayo y el 12 de junio de 1998, fecha en la que ya era visible desde el espacio. Esto sugiere que quienes lo trazaron lo hicieron con medios muy precisos, probablemente maquinaria pesada y tecnología de posicionamiento GPS, algo nada común en aquella época en zonas tan remotas del país.

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