
El reciente ataque de Estados Unidos a Irán ha despertado la incógnita en todo el mundo sobre cuáles serán, en un futuro cercano, los planes del presidente Donald Trump después de haber derrocado al dictador Nicolás Maduro y luego de haber atacado al líder del régimen de Irán, Ali Jamenei.
Por theatlantic.com
Mientras misiles estadounidenses e israelíes siguen cayendo sobre Irán, apenas semanas después de que Donald Trump ordenara un ataque relámpago que envió al presidente de Venezuela a un tribunal de Nueva York, Trump ya tendría en la mira a su próximo objetivo, que estaría en América Latina.
El prestigioso diario The Atlantic publicó un artículo en el que asegura que funcionarios del gobierno de Trump habrían confirmado que su próximo objetivo sería Cuba y que todas las miradas están puestas en la isla.
“El presidente se siente como si estuviera en racha, como si esto estuviera funcionando”, dijo un funcionario de la administración a Vivian Salama, periodista del diario estadounidense.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había asegurado la semana pasada que estudia una “toma de control amistosa” de Cuba, en momentos en que Washington presiona a la isla comunista.
“El gobierno cubano está hablando con nosotros y tiene problemas muy serios, como ustedes saben. No tienen dinero, no tienen nada en este momento, pero están hablando con nosotros y quizá veamos una toma de control amistosa de Cuba”, dijo el presidente estadounidense a la prensa al salir de la Casa Blanca para un viaje.
Tras las reflexiones públicas del presidente sobre Cuba se esconde algo importante y personal, según comentaron funcionarios de la administración y allegados de Trump al diario norteamericano.
Otro funcionario de la Casa Blanca aseguró que el énfasis actual está en las conversaciones con Cuba para alcanzar un acuerdo.
“Cuba es una nación en crisis cuyos gobernantes han sufrido un duro revés con la pérdida del apoyo de Venezuela y el cese del envío de petróleo por parte de México”, declaró el funcionario.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que Cuba necesitaba un “cambio radical”, poco después de que Estados Unidos flexibilizara sus restricciones a las exportaciones de petróleo a la isla, que atraviesa una grave crisis económica, por “razones humanitarias”.
Según el Miami Herald, al margen de ese encuentro, funcionarios estadounidenses cercanos al secretario de Estado se reunieron con Raúl Rodríguez Castro, nieto del exlíder cubano Raúl Castro.
Rodríguez Castro no ocupa ningún cargo oficial en el gobierno cubano, pero es considerado una figura influyente en la isla.
En aquel momento, sin embargo, altos funcionarios de la administración descartaron la idea de que hubiera esfuerzos inminentes para llevar a cabo una operación similar de cambio de régimen en Cuba, según The Atlantic.
Argumentaron que, a diferencia de Venezuela, que contaba con un largo legado de instituciones democráticas y un claro líder opositor, los desafíos en Cuba eran demasiado grandes.
