
El avance del cambio climático volvió a poner en el centro del debate a una antigua profecía bíblica vinculada con el río Éufrates, uno de los recursos naturales más importantes y simbólicos de la historia de la humanidad. Considerado el río más largo de Asia Occidental, nace en el este de Turquía, atraviesa Siria e Irak y finalmente se une al río Tigris antes de desembocar en el Golfo Pérsico.
Por: La Nación
Durante miles de años fue una fuente esencial de agua dulce para millones de personas y también ocupó un lugar central dentro de la tradición bíblica. Incluso, en el Libro del Génesis se menciona a esta vía fluvial como uno de los cuatro ríos vinculados con el Jardín del Edén, junto al Tigris, Pisón y Guijón. Según las escrituras, las aguas del Edén se dividían para formar esos cursos de agua que simbolizaban fertilidad y vida.
En la actualidad, la situación del río genera una creciente preocupación entre especialistas ambientales y organismos internacionales. Sequías cada vez más intensas, aumento de temperaturas, crecimiento poblacional y una mayor demanda de agua dulce provocaron un fuerte descenso en sus niveles hídricos. Según distintos expertos citados por medios internacionales, si las condiciones actuales continúan sin cambios, el Éufrates podría sufrir un deterioro extremo antes del año 2040.
El tema tomó todavía más repercusión debido a un fragmento del Apocalipsis que describe cómo el río se seca antes de la llegada del Armagedón. El pasaje bíblico señala: “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y sus aguas se secaron para preparar el camino a los reyes del Oriente”.
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