
Leonardo Fernandez Viloria (REUTERS)
Apenas una semana después de que el chavismo entregase a Estados Unidos a Alex Saab, el periodista colombiano Daniel Coronell ha publicado una investigación que revela una serie de transferencias que el testaferro de Nicolás Maduro hizo a su entonces abogado y ahora candidato presidencial Abelardo de la Espriella. Los documentos que sustentan la publicación están en el expediente de un caso civil cerrado en Florida y prueban giros de hasta 375.000 dólares provenientes de las empresas que Saab usaba para hacer negocios ilícitos en Venezuela.
Por: El País
Saab fue deportado por el régimen venezolano a Estados Unidos hace justo una semana y compareció ante un tribunal federal de Miami el lunes pasado para enfrentar cargos por lavado de dinero y sobornos a altos funcionarios. En simultánea, el político de ultraderecha ha venido creciendo en las encuestas electorales. A una semana de las votaciones y con la veda a los sondeos ya vigente, ocupa el segundo puesto, que le aseguraría pasar al balotaje frente al candidato de izquierdas, Iván Cepeda.
La relación entre Saab y De la Espriella es de sobra conocida. Entre 2013 y 2019, el candidato outsider de la derecha colombiana representó legalmente al empresario colombiano, uno de los principales operadores financieros del régimen chavista. Cercado por sus negocios venezolanos y perseguido por Washington, De la Espriella ha contado que intentó convencer a su cliente de cooperar con las agencias estadounidenses: “Yo le dije: soy tu abogado, siéntate con los americanos y coopera. Lo senté con las agencias americanas”. Saab —contó— no siguió ese consejo y terminó la relación profesional. El testaferro, por su parte, lo definió públicamente en 2021 como “un gran abogado y amigo”.
Lo que revela Coronell ocurre en el corazón de esa relación: el año 2014, cuando De la Espriella era el abogado activo de Saab. No queda claro, sin embargo, en concepto de qué se entregaba ese dinero.
Coronell identifica dos compañías como origen de los giros. La primera es Group Grand Limited, constituida en Hong Kong y sancionada por Estados Unidos. Según la investigación, Saab utilizó esa empresa para vender 350 millones de dólares en alimentos vencidos y alterados con los que el régimen venezolano armaba las llamadas bolsas CLAP, el programa de distribución de comida subsidiada destinado a las familias más pobres del país. La segunda es Consorcio Estructuras Metálicas, filial del llamado Fondo Global de Construcción, a través de la cual Saab y su socio Álvaro Pulido cobraron cerca de 700 millones de dólares para construir viviendas populares. Ejecutaron menos del 5% de las obras.
Desde esas dos empresas salieron, según los documentos, más de 370.000 dólares hacia cuentas relacionadas con De la Espriella.
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