
En Maracaibo, la capital del estado Zulia, en el occidente de Venezuela y a orillas de uno de los principales reservorios de agua y territorios petroleros del país, ya no se cuentan las horas que se va la luz, sino las horas que la dan al día.
Por Raylí Luján | Bloomberg Línea
Cuando vuelve la electricidad, hay que aprovecharla: cargar los teléfonos, los ventiladores y los bombillos recargables; encender el aire acondicionado; lavar, cocinar, llenar los tanques de agua o adelantar el trabajo pendiente. Nadie sabe con certeza cuánto durará ese intervalo.

“Tú no sabes a qué hora se va”, cuenta Heberto Díaz, vecino de la zona norte de Maracaibo y secretario general del partido Copei en Zulia en conversación con Bloomberg Línea. “Después que se va la luz, ya sabes que por lo menos cinco o seis horas vas a estar sin luz, pero no sabes si va a ser en la mañana, si va a ser en la tarde, si va a ser en la noche. De manera que es imposible hacer una planificación”.
Los cortes en Maracaibo pueden extenderse entre seis y 12 horas al día, mientras en otros municipios del Zulia pueden distribuirse en dos bloques. Para una población acostumbrada a temperaturas elevadas durante buena parte del año, la falta de electricidad afecta algo tan básico como poder mantener un ventilador o un aire acondicionado encendido, pero también determina cuándo se puede trabajar, conservar alimentos, cocinar o descansar.
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