
El viernes 28 de febrero, poco antes de las 10 de la mañana, dos trabajadores quedaron atrapados en un andamio colgante a 240 metros de altura en un rascacielos del área de Columbus Circle, en Nueva York. Según informó People, la estructura se balanceaba violentamente debido a los fuertes vientos, golpeando la fachada del edificio y provocando la caída de fragmentos de vidrio sobre la acera. La emergencia movilizó de inmediato al Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY por sus siglas en inglés), que ejecutó un rescate de alto riesgo para poner a salvo a los trabajadores.
Por Infobae
Las imágenes del andamio oscilando en el vacío fueron captadas por testigos y rápidamente se viralizaron, reflejando la magnitud del peligro. El subjefe del FDNY, Michael Trahan, explicó que la situación era extremadamente crítica, ya que la plataforma no estaba asegurada adecuadamente y carecía de líneas de seguridad suficientes. La prioridad inicial de los bomberos fue despejar la zona para evitar que los transeúntes resultaran heridos por los vidrios rotos.
El teniente Nick Schneider, quien participó en la operación de rescate, describió la escena como “caótica”. Al ingresar al edificio, pudo sentir la intensidad del viento que entraba por las ventanas destruidas y observar cómo el andamio giraba y se balanceaba de manera incontrolable. “Sabíamos que la ventana había sido destruida. Entramos a la habitación y vimos que el andamio se movía de un lado a otro, además de estar girando”, relató Schneider, según citó People.
El rescate: una operación de alto riesgo en condiciones adversas
Para evitar un desenlace trágico, los equipos del FDNY implementaron una estrategia de rescate minuciosa. Primero, aseguraron uno de los lados del andamio con cuerdas para estabilizarlo parcialmente. Al mismo tiempo, indicaron a los trabajadores que permanecieran sentados para reducir el riesgo de caída. Aunque ambos llevaban arneses de seguridad, la estructura no disponía de un sistema de sujeción adecuado, lo que aumentó el peligro.
Schneider calificó el rescate como “extremadamente peligroso”, no solo para los trabajadores, sino también para los bomberos que operaban al filo del rascacielos, a más de 240 metros (787 pies) de altura. Las fuertes ráfagas de viento complicaron aún más la operación. Según News 12 Long Island, las condiciones meteorológicas adversas pudieron haber sido un factor en el desprendimiento inicial del andamio.
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