
El mapa de la seguridad nuclear en la región acaba de dar un giro estratégico. En una operación coordinada entre los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Venezuela, bajo la estricta lupa del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se logró el retiro de 13,5 kilogramos de uranio enriquecido que permanecían en territorio venezolano. El material, que representaba una preocupación latente para la comunidad internacional, ya se encuentra bajo custodia en instalaciones del Departamento de Energía estadounidense en Carolina del Sur.
Por: El Tiempo
El insumo nuclear se encontraba almacenado en un reactor del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Dicha unidad operó durante 30 años hasta que fue desactivada en 1991. Según explicó el OIEA, la movilización fue necesaria “debido a que este material nuclear puede representar un riesgo de proliferación o una amenaza a la seguridad si cae en las manos equivocadas”, tal como se indicó en un comunicado del organismo internacional.
Los detalles del traslado militar
La logística para mover el uranio comenzó a finales de abril con un convoy custodiado por fuerzas militares que partió desde las sedes del IVIC hacia Puerto Cabello. Allí, el contenedor fue embarcado en una motonave de Reino Unido con destino final a Norteamérica.
Es importante entender que el material retirado es uranio enriquecido al 20 % del isótopo U-235. Si bien este nivel es inferior al 80 % requerido para fabricar armamento atómico y se usa comúnmente en investigación científica, sigue siendo un elemento radioactivo de alta peligrosidad.
La Embajada de Estados Unidos en Venezuela calificó el éxito de la misión como “una victoria para los Estados Unidos, Venezuela y el mundo”. La delegación diplomática añadió que: “La remoción segura de todo el uranio enriquecido de Venezuela envía otra señal al mundo de una Venezuela restaurada y renovada. Gracias al liderazgo decisivo del presidente (Donald) Trump, los equipos completaron en meses lo que normalmente habría tomado años. Operación urgente demostró capacidades únicas de no proliferación y estrecha cooperación con socios internacionales”, según consignó el medio internacional OIEA.
Un nuevo aire en las relaciones diplomáticas
El trasfondo político de esta operación es innegable. Venezuela aseguró que este movimiento responde a su compromiso con los tratados de no proliferación, pero también recordó que la urgencia aumentó tras los sucesos del 3 de enero, cuando el expresidente Nicolás Maduro fue capturado en una operación militar. El canciller venezolano, Yván Gil, señaló que dicho evento “incrementó objetivamente el nivel de riesgo y confirmó la urgencia de ejecutar una operación que Venezuela venía solicitando desde hacía largo tiempo”.
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