
En el marco de su décima visita pastoral a la parroquia Nuestra Señora de Coromoto, monseñor Carlos Cabezas, obispo de Ciudad Guayana, compartió un balance sobre la labor de la Iglesia en las comunidades y envió un mensaje de aliento y fortaleza a las familias venezolanas.
Por lapatilla.com
El prelado explicó que estas visitas, planificadas para durar una semana, forman parte de las responsabilidades de su ministerio para conocer de cerca la realidad de las instituciones, los movimientos apostólicos y escuchar las inquietudes tanto de los feligreses como de los párrocos. “Es un momento de sinodalidad, de caminar juntos: pueblo de Dios, pastor e Iglesia”, afirmó.
La jornada coincidió con la festividad de San Félix de Cantalicio, una figura de gran arraigo histórico y religioso en la región, dado que la zona más antigua de la conurbación lleva su nombre en honor a este santo italiano del siglo XVI.
Monseñor Cabezas recordó que ha sido nombrado copatrono de la Diócesis de Ciudad Guayana y detalló que para conmemorar la fecha, monseñor Mariano Parra Sandoval (obispo emérito de la Diócesis) presidió la eucaristía central en la parroquia Nuestra Señora de la Inmaculada, en el centro de San Félix.
El ejemplo de la “abuelita coraje”
Al ser consultado sobre la realidad nacional, el obispo dedicó palabras de solidaridad a los hogares venezolanos, impactados fuertemente por la crisis política, social y el fenómeno de la migración. “La familia está golpeada por la diáspora. Prácticamente el 95 % de las familias venezolanas tiene a alguno de sus miembros en el exterior”, lamentó.
En su reflexión, monseñor Cabezas se tomó un momento para honrar la memoria de la recientemente fallecida señora Carmen Teresa Navas, cuya incansable búsqueda por el paradero de su hijo conmovió al país. Para la autoridad eclesiástica, su vida dejó un testimonio imborrable.
“Ahí está representado el coraje de la madre y de la familia venezolana, que lucha por lo que es suyo. A pesar de que su muerte es consecuencia de las tantas cosas negativas que afectan al país, su entrega nos anima a seguir adelante y a saber que sí se puede luchar por la Venezuela que merecemos”, expresó conmovido.
Finalmente, el obispo de Ciudad Guayana hizo un llamado a los ciudadanos a mantener la fe, el valor y a no desfallecer en la búsqueda de la reconstrucción nacional. En este sentido, evocó una reciente reflexión del Papa Leon y sentenció: “No puede haber paz sin justicia, y esa es una verdad grande como una catedral. Debemos enrumbarnos hacia caminos de paz, justicia y solidaridad”.

