
Unos 500 pescadores artesanales del municipio Valdez, en la zona de Paria, estado Sucre, mantienen paralizada su flota luego de que el derrame de petróleo proveniente de Trinidad y Tobago afectara las costas de la región.
Por Yumelys Díaz | El Tiempo
José Jesús Blanco, vocero de los Consejos de Pescadores y Pescadoras (Conppa) del municipio, explicó que el derrame causó daños al ecosistema marino y, en consecuencia, a la actividad pesquera, que depende de este para contribuir con la seguridad alimentaria del país.
Blanco señaló que, desde que se notificó la contingencia, detectada a través de imágenes satelitales y comprobado que no era producto de operaciones del lado venezolano, debieron retirar la flota para evitar mayores daños a las artes de pesca, además de la peligrosa contaminación generada por la mancha.
“Gran parte de las especies que se capturan en el golfo, en el municipio Valdez, salen hacia todo el país”, dijo, para remarcar la importancia de la actividad en el aporte a la producción nacional.
Agregó que desde el 8 de mayo solo el 20 % de la flota sale a faenar, con el riesgo de encontrarse con rastros del derrame que, aunque ya cesó, dejó huellas en toda la zona.
Ratificó que la afectación alcanza a un total de 500 pescadores, quienes hoy sufren las dificultades económicas y sociales derivadas de no poder llevar el sustento a sus hogares.
Blanco recordó que no es la primera vez que la zona resulta afectada por derrames de petróleo provenientes de Trinidad y Tobago. Citó como antecedente un incidente ocurrido en 2017, cuando el daño fue mayor, pero en aquella ocasión Petróleos de Venezuela (Pdvsa) asumió la situación.
Al respecto, afirmó que en ningún momento la empresa Petrotrin ni el gobierno de ese país han resarcido los daños y que, en esta ocasión, esperan las debidas indemnizaciones.
Al precisar cifras sobre la productividad pesquera de la zona, el dirigente señaló que la paralización de la flota ocasiona que dejen de ingresar entre 11.000 y 15.000 kilos de pescado diarios al puerto pesquero de Güiria. “Son unas 11 toneladas que dejan de llegar al consumo de los venezolanos”.
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