El acuerdo petrolero con EEUU promete una lluvia de inversiones en Venezuela. ¿cuándo llegaría el impacto a la población?

El acuerdo petrolero con EEUU promete una lluvia de inversiones en Venezuela. ¿cuándo llegaría el impacto a la población?

Un peatón pasa frente a un mural de un pozo petrolero en Caracas. Pedro Mattey/AP

 

Las enormes cifras mencionadas por las autoridades de Estados Unidos y de Venezuela por el nuevo acuerdo petrolero alimentan las ilusiones de un nuevo período de bonanza entre los venezolanos, luego de más de una década de crisis económica y social en un país que tiene las mayores reservas probadas de crudo, pero que requiere inversiones para recuperar la infraestructura.

Por cnnespanol.cnn.com





Si bien el acuerdo no resolvería el problema más inmediato de EE.UU., analistas venezolanos señalan que el beneficio llegaría en primer lugar a Venezuela. Allí, las inversiones podrían tener efectos económicos incluso antes de lograr aumentar la producción petrolera.

“Un acuerdo petrolero sobre greenfields (campos sin desarrollo previo), que es básicamente éste, es un acuerdo que exige un proceso de construcción de infraestructuras de todo tipo. Es sobre todo infraestructura eléctrica que no existe hoy en el país y que necesita recursos, inversión, tecnología y, sobre todo, toda una plantilla de apoyo en clusters alrededor, que, sin duda, tiene un efecto multiplicador gigante sobre la economía”, dijo el economista venezolano Luis Vicente León, presidente de la consultora Datanálisis.

El investigador indicó que el proyecto no debe ser analizado solo desde el ingreso petrolero, sino desde “la perspectiva del efecto multiplicador que eso puede tener en una economía tan deteriorada como la venezolana”, desde las empresas que llegan a realizar estudios y que necesitan servicios como consultorías, hoteles y otros sectores activados, impulsando economías regionales.

En el mismo sentido, remarcó que los nuevos campos “necesitan cinco o diez años para poderse desarrollar”. Sin embargo, insistió en que la llegada de la inversión “ya genera un repunte” económico, especialmente luego de que el PBI del país haya sufrido una caída tan fuerte desde 2014, cercana al 70 %.

El economista Manuel Sutherland, director del Centro de Investigación y Formación Obrera, destacó que el programa requerirá “un rescate del sistema eléctrico” para poder instalar las industrias alrededor de los pozos, ya que actualmente hay un déficit que obliga a un racionamiento diario del suministro en algunas regiones. Si bien ello tomaría tiempo y necesita inversiones que estimó en más de US$ 15.000 millones, ya representa una transformación necesaria luego de años de falta de mantenimiento.

Además, Sutherland subrayó que los montos mencionados de hasta US$ 100.000 millones no llegarían en el corto plazo. “Son fraccionados. No es que van a venir diez empresas y van a poner mañana US$ 100.000 millones en el país, eso no existe. Son inversiones que serán de 10 millones, 20 millones, 100 millones, e irán creciendo poco a poco”, explicó.

De todos modos, subrayó que incluso una inversión anual de US$ 5.000 millones ya marcaría “prácticamente el 50 % del mercado cambiario”, lo que aliviaría el problema de liquidez. En tanto, León apuntó: “En una economía tan pequeña, cuando tienes al frente un proyecto de esa magnitud, su impacto sobre el país es muy grande y muy rápido, porque genera cambios de expectativas que mejoran el ambiente de inversión”.

Tanto León como Sutherland expresaron sus dudas por la escasa información divulgada en los primeros días, incluso con algunas contradicciones entre Washington y Caracas por el plazo de las concesiones, y sobre el optimismo de las autoridades en alcanzar tales cifras de inversión.

De todos modos, en paralelo al acuerdo anunciado con la empresa North American Blue Energy Partners para explotar 17 pozos, otras firmas internacionales firmaron documentos este miércoles en el Palacio de Miraflores sobre nuevos proyectos.

Entre los desafíos que conllevan un acuerdo de este tipo, Sutherland indicó que Venezuela necesita otro tipo de enfoque en las autoridades para evitar que la entrada de capitales genere distorsiones.

“Para un gobierno acostumbrado a gastar a manos llenas y a recibir ingresos por exportaciones, eso (las inversiones) sería agua: se lo gastarían en nada y no repercutiría para la población más desfavorecida”, advirtió. Según dijo, son necesarias “nuevas instituciones económicas y nuevas reglas, pueda cambiar la estructura monetaria, política y cambiaria de la nación”, para no seguir el camino de microdevaluaciones y emisión de dinero sin respaldo.

“Si no, no importa la cantidad de dinero que entre, se va a licuar”, dijo.

El economista destacó también que hay un déficit de talento, luego del éxodo migratorio en el que más de 7 millones de venezolanos salieron del país. “En su mayoría fueron profesionales y técnicos de entre 25 y 55 años. El bono demográfico se cortó por completo y hay una severa escasez de mano de obra. Es bastante difícil atraer a venezolanos que están trabajando en otras partes del mundo”, dijo Sutherland. “Realmente no hay el personal adecuado para eso, y el que hay es muy poco en cuanto a número, o está avejentado, o es demasiado joven y le falta experiencia. Venezuela exportó millones de trabajadores con posgrados, con experiencia y con trabajo en varias trasnacionales. Eso toma tiempo formarlo”, lamentó.

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