
Trabajadores de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) denunciaron las precarias condiciones en que se encuentra el ente gubernamental para enfrentar las averías que se presenten en el sistema, así como el retraso en la firma del nuevo contrato colectivo que los ampara, que ya tiene cinco años vencido, todo lo cual agrava aún más la crisis energética que afecta al país.
Nota de prensa
“Hay una crisis estructural en los insumos, en los uniformes, en las herramientas desde hace como cuatro años; la flota de vehículos presenta una obsolescencia de 70 %. Los denominados ‘linieros’ no se dan abasto con las averías. Estamos poniendo en riesgo hasta la vida de los operarios: de hecho, entre 2014 y lo que va de 2016 han muerto 21 trabajadores. ¡Es insólito! Antes, cuando fallecía un trabajador por accidente laboral, era un escándalo, se demandaba; ahora, el patrón ni se inmuta cuando ocurren esas cosas”, denunció este lunes Alí Briceño, secretario ejecutivo de la Federación de la Industria Eléctrica de Venezuela.
Briceño reveló que los trabajadores de Corpoelec “hacen de tripas corazón” para cumplir con sus funciones pese a las inadecuadas condiciones de desenvolvimiento. “No hay conectores, pero el problema más grave se genera al quemarse los transformadores de distribución nacional: si eso pasa y no se dispone del transformador en el stock, hay que esperar cómo adquirirlos para poder reparar la falla”, destacó.
“Esta situación la hemos denunciado ante organismos del Estado, requiriéndose, inclusive, que sea interpelado el ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez”, dijo.
Anuncian nuevas protestas
El dirigente sindical informó que por estas razones los trabajadores del sector realizaron dos acciones de protesta la semana pasada: el martes 19, ante el ministerio del Trabajo y Seguridad Social; y, luego, el jueves último, en la sede de la Vicepresidencia de la República.
“El contrato está discutido en 90 %, pero faltan las cláusulas más relevantes, que son las económicas. Ya fuimos al ministerio del Trabajo y a la Vicepresidencia, donde consignamos un documento en nombre de unos 2500 trabajadores exigiendo la firma de la convención colectiva. Ha transcurrido una semana y si no tenemos respuesta, haremos una movilización más fuerte este jueves 28”, anunció.
Añadió que están a la espera de los anuncios que haga el presidente Maduro el próximo primero de mayo para modificar las cláusulas que faltan en cuanto al tabulador salarial y HCM, entre otras. “Ese es un punto de honor para nosotros, pero ni siquiera para vencer la inflación, sino para que el trabajador sobreviva”, manifestó.
“Aparte de eso, aspiramos a un cesta ticket equivalente para empleados y jubilados, pues existe una profunda discriminación por parte de la empresa: se lo aumentan a los trabajadores pero a los jubilados se les deja por debajo de la mitad de lo que le pagan a los activos. Eso no es justo ni lógico”, expresó.
El pueblo “no ve luz”…
“Estamos viviendo una situación bastante difícil, malísima. Para todo tenemos que hacer cola, no hay agua, etcétera; ahora, imagínate, con racionamiento de luz se agrava más el problema”. Este testimonio de la ciudadana Juana Vallejo, de 52 años de edad, domiciliada en Caracas y de oficios del hogar, obtenido por el equipo de Reporte Unidad Venezuela durante una encuesta citadina, es la queja común de los venezolanos frente al nuevo programa de contingencia adoptado por el gobierno.
Aunque el Área Metropolitana de Caracas quedó exceptuada, en principio, de las medidas de racionamiento eléctrico, durante la jornada de inicio del plan se reportaron apagones en sectores como Quinta Crespo, San Martín y La Candelaria. “A mí no me han cortado la luz pero sí tengo familiares en la provincia que se han quedado sin electricidad”, completó la dama.
Por su parte, para Salvador Quevedo, abogado de 27 años, no se puede culpar al fenómeno climático de El Niño por los lineamientos en vigor. “No hubo prevención, no hubo mantenimiento, la plata se la robaron y por ello el sistema colapsó. Asimismo, el gobierno no consideró que la población crecería, incrementándose, por ende, la demanda”, precisó el joven profesional del Derecho.
“Aquí no se hay ido la luz pero mis parientes en el estado Sucre, en Carúpano, carecen de electricidad desde hace bastante tiempo. Y es que estamos atravesando los últimos tiempos: no tenemos nada que llevar a nuestros hogares, lo que trabajamos no nos alcanza. Solo Jesucristo nos salvará”, profetizó, finalmente, en una bíblica alusión a tan apocalíptico caos, la señora Carmen Martínez, de 55 años.
