El caso contra Raúl Castro demuestra que Donald Trump mantiene el foco en Latinoamérica - LaPatilla.com

El caso contra Raúl Castro demuestra que Donald Trump mantiene el foco en Latinoamérica

Un cubano exiliado sostiene un cartel que dice “Asesinos y terroristas” durante la celebración del Día de la República de Cuba en Miami, Florida, EE. UU., el 20 de mayo de 2026. EFE/EPA/CRISTÓBAL HERRERA-ULASHKEVICH

 

La imputación en Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro marca el inicio de una “nueva fase” en la presión del Gobierno de Donald Trump contra la isla y demuestra que el foco de su política exterior sigue anclado en Latinoamérica a pesar de la guerra en Irán.

La acusación contra el hermano menor de Fidel Castro, anunciada la víspera en Miami, incluye cargos por el asesinato de estadounidenses durante el derribo de dos avionetas de una organización del exilio cubano en 1996 y coincide con un llamado del secretario de Estado, Marco Rubio, a que los isleños apoyen una “nueva Cuba” propuesta por Trump.





“Un cambio fundamental en Cuba, que conduzca en última instancia a una alineación más estrecha con los intereses de seguridad de Estados Unidos, es el ejemplo por excelencia del corolario Trump a la Doctrina Monroe”, indicó Alexander Gray, exasesor de Seguridad Nacional del presidente estadounidense en su primer mandato.

La Estrategia de Seguridad Nacional anunciada el año pasado por Trump propone revitalizar la Doctrina Monroe, una política de 1823 que defiende la supremacía de Washington en las Américas.

El fiscal general interino Todd Blanche anuncia la apertura de una acusación formal modificada contra el expresidente cubano Raúl Castro durante una ceremonia en honor a las víctimas de los asesinatos de Hermanos al Rescate, celebrada en la Torre de la Libertad en Miami, Florida. EFE/EPA/CRISTÓBAL HERRERA-ULASHKEVICH

 

Con la mira puesta cerca de casa

Gray recordó, en reacciones enviadas a EFE, que desde que Fidel Castro asumió el poder en Cuba en 1959 y se alineó con “adversarios” como China y Rusia, la amenaza de que la isla caiga en “manos de potencias extrahemisféricas” se ha agudizado.

Por esto “el enfoque de Trump en la defensa del hemisferio, desde el Canal de Panamá hasta Venezuela y Groenlandia, estará anclado en una eventual reorientación de la postura de seguridad de Cuba en una dirección favorable a EE.UU.”, agregó.

“Incluso mientras Washington libra conflictos en Oriente Medio, el núcleo de la agenda de política exterior de Trump, y, en el largo plazo, de ‘EE.UU. primero’, sigue anclado en el hemisferio occidental”, advirtió el investigador sénior no residente del Atlantic Council.

Cubanos en el exilio celebran el Día de la República de Cuba en Miami, Florida, EE. UU., el 20 de mayo de 2026. EFE/EPA/CRISTÓBAL HERRERA-ULASHKEVICH

 

Una escalada en la presión

Para varios expertos en política exterior, los cargos contra el “número dos” de la Revolución Cubana representan una nueva vuelta de tuerca en la presión de Washington contra el Gobierno de Miguel Díaz-Canel en la isla, sumida en una de las peores crisis económicas de su historia, agravada por el actual bloqueo de crudo impuesto por Trump.

La decisión de la Administración republicana de imputar a Castro, quien el 3 de junio cumplirá 95 años, “es coherente con la intención del Gobierno de garantizar la seguridad y la estabilidad del hemisferio occidental”, indicó Sebastián Arcos, director interino del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida.

En esto coincide el director del Centro Adrienne Arsht para América Latina del Atlantic Council, Jason Marczak, al señalar que no es de esperar que Washington, aún en medio de conversaciones con líderes cubanos, relaje en el corto plazo sus acciones contra La Habana, teniendo en cuenta el “énfasis” de Trump en la región.

“Esto es solo el comienzo de una nueva ronda de puntos de presión de EE.UU. para lograr una Cuba libre y democrática”, vaticinó el politólogo.

Fotografía que muestra un vehículo transitando frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa

 

Clara señal contra las élites militares

De acuerdo con lo anunciado este miércoles por la Fiscalía estadounidense, Raúl Castro podría enfrentarse a la pena capital o a la cadena perpetua. Aunque es poco probable que el anciano líder revolucionario sea extraditado a EE.UU. su acusación marca un “paso importante” en la estrategia de la Administración republicana.

Todo esto en medio de la ampliación de sanciones contra la cúpula dirigente cubana y el conglomerado empresarial militar Gaesa, y las amenazas de Trump de hacerse con el control del país caribeño de una forma u otra.

“Unos cargos penales, por supuesto, fueron el detonante para que las fuerzas estadounidenses entraran en Caracas en enero y extrajeran a Nicolás Maduro para que enfrentara la justicia en la ciudad de Nueva York”, recordó Marczak.

Esta es “una señal clara a los cubanos de que deben colaborar o, de lo contrario, EE.UU. irá tras uno de los líderes originales de la Revolución”, resaltó el analista, quien agregó que una “extracción de Castro” significaría “un golpe importante a la postura de invencibilidad” del Gobierno de la isla comunista, lo que podría generar “un aumento de la demanda popular de cambio”.

EFE