KP Sharma Oli, el marxista derrocado una semana después de posar con Vladimir Putin - LaPatilla.com

KP Sharma Oli, el marxista derrocado una semana después de posar con Vladimir Putin

Fotografía de archivo del primer ministro de Nepal, K.P. Sharma Oli, quien ha dimitido este martes tras dos días de protestas del movimiento autodenominado “Generación Z” contra la corrupción y el veto de redes sociales, en las que murieron 19 personas y más de 300 resultaron heridas, según comunicó el mandatario en una carta de renuncia. EFE/ Rungroj Yongrit

 

Khadga Prasad Sharma Oli, uno de los políticos más dominantes y resistentes de la turbulenta historia reciente de Nepal, vio su cuarto mandato como primer ministro terminar abrupta y violentamente este martes, por un levantamiento juvenil sin precedentes que dejó 19 muertos en las calles y culminó con el país del Himalaya inmerso en el caos.

Su caída se produce poco más de un año después de haber jurado el cargo, en julio de 2024, forjando una nueva coalición con la promesa de traer estabilidad hasta las elecciones de 2027.





Manifestantes pisan una imagen del dimitido primer ministro K.P. Sharma Oli al irrumpir en el palacio Singha Durbar, sede de los edificios gubernamentales y parlamentarios, durante violentas manifestaciones en Katmandú, Nepal, el 9 de septiembre de 2025. EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA

 

Una carrera forjada en la turbulencia

Nacido en 1952, Oli forjó su carrera en la adversidad. Influenciado por el marxismo, su activismo contra la monarquía autocrática le llevó a ser encarcelado en 1973, pasando 14 años en prisión. Tras su liberación en 1987, ascendió en la política posdemocrática, ocupando cargos clave como ministro de Interior (1994-1995) y de Exteriores tras el fin de la guerra civil en 2006.

Sus mandatos como primer ministro siempre fueron turbulentos, un presagio del estilo de confrontación que marcaría su carrera. Su primer gobierno (2015-2016) estuvo marcado por las violentas protestas de la minoría madhesi y las secuelas de un devastador terremoto, viéndose forzado a dimitir antes de cumplir un año para evitar una moción de censura.

Regresó al poder en 2018 con una fuerte mayoría comunista, pero su negativa a cumplir un pacto de rotación en el poder con su socio Pushpa Kamal Dahal ‘Prachanda’ desató una grave crisis política que culminó con su destitución por orden judicial en 2021, tras haber disuelto el parlamento en dos ocasiones.

Un manifestante se prepara para quemar una imagen del dimitido primer ministro K.P. Sharma Oli mientras asalta el palacio Singha Durbar, que alberga los edificios gubernamentales y parlamentarios, durante violentas manifestaciones en Katmandú, Nepal, el 9 de septiembre de 2025. EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA

 

El desafío final: una generación incomprendida

Oli ha demostrado una asombrosa capacidad para volver al poder, tejiendo y destejiendo alianzas. Sin embargo, en su último mandato, su decisión de prohibir 26 plataformas de redes sociales, justificada en nombre de la “soberanía nacional”, fue la chispa que encendió un polvorín de descontento juvenil, un rival que no había enfrenado antes.

La respuesta del Estado, con una represión que se cobró 19 vidas en un solo día, selló su destino. Los manifestantes lo bautizaron como ‘Hatyara Sarkar’ (Gobierno Asesino), y la presión se volvió insostenible.

El primer ministro nepalí, Khadga Prasad Sharma Oli (izq.), y el presidente ruso, Vladimir Putin (izq.), asisten a una reunión en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin, China, el 1 de septiembre de 2025. EFE/EPA/ALEXANDER KAZAKOV/SPUTNIK/KREMLIN POOL

 

El legado geopolítico y la caída doméstica

Durante años, uno de los mayores desafíos y legados de Oli fue su gestión del equilibrio entre los gigantes asiáticos, China y la India. Se labró una reputación de político próximo a Pekín, firmando acuerdos “históricos” para reducir la dependencia de Nueva Delhi y ganando popularidad interna al “desafiar al hermano mayor indio”.

El político que sobrevivió a la cárcel, a mociones de censura y a las intrigas de sus rivales, ha sido finalmente derrocado por una fuerza social nueva y anónima, la ‘Generación Z’, que comprende a los nacidos entre 1997 y 2012.

EFE

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