La Isla de las Muñecas: la historia detrás del escenario más "perturbador" de México - LaPatilla.com

La Isla de las Muñecas: la historia detrás del escenario más “perturbador” de México

La Isla de las Muñecas en Xochimilco es uno de los destinos turísticos más enigmáticos y visitados de la Ciudad de México (Wikimedia Commons)

 

En los canales de Xochimilco, en la Ciudad de México, se encuentra uno de los destinos más peculiares y comentados por quienes buscan experiencias fuera de lo común: la isla de las muñecas. Este sitio, cubierto por cientos de muñecas rotas y envejecidas que cuelgan de los árboles, se convirtió en un atractivo para turistas y aficionados de los relatos paranormales.

Por infobae.com





La historia de la isla comenzó a mediados del siglo XX, a partir de las acciones de Julián Santana, un antiguo agricultor de la región, quien buscó ahuyentar los supuestos espíritus que habitaban el lugar. El fenómeno atrajo la atención por las condiciones en que se desarrolló, su particular atmósfera y la fama adquirida a lo largo de los años.

Según National Geographic, la isla pertenece a un conjunto de pequeñas tierras rodeadas de agua que forman parte del paisaje tradicional de Xochimilco. El acceso se realiza únicamente a través de embarcaciones conocidas como trajineras, y el trayecto suele implicar negociaciones con los remeros del lugar, muchos de los cuales prefieren evitar la zona debido a las leyendas y supersticiones locales.

Una vez en tierra, el visitante se enfrenta a una visión inquietante: muñecas de todos los tamaños, la mayoría incompletas y desgastadas por el tiempo, penden de ramas y estructuras, creando un ambiente que se reconoce por su silencio y apariencia lúgubre.

De acuerdo con los relatos recogidos por National Geographic, la historia de la isla tiene su origen en la década de 1950. Julián Santana era un agricultor que residía cerca y, tras el fallecimiento de una niña ahogada en los canales, comenzó a recolectar muñecas desechadas en la ciudad.

Santana afirmaba que buscaba protegerse y apaciguar al espíritu de la menor, ya que relataba haber sido testigo de fenómenos extraños desde ese momento. Según el testimonio de su sobrino, Anastasio, Julián llegó a afirmar que escuchaba lamentos y pasos en la isla, lo que motivó una dedicación casi obsesiva a la tarea de colgar muñecas a modo de ofrenda.

El acceso a la Isla de las Muñecas solo es posible en trajinera, y muchos remeros evitan la zona por supersticiones locales (trajinerasxochimilco.com)

 

Con los años, la recolección creció en tamaño y notoriedad. Santana permitió que vecinos y turistas se acercaran a la isla, a cambio de llevar consigo una muñeca que pasara a engrosar la colección. Así, la leyenda se expandió y el sitio, antes un paraje aislado, se consolidó como destino de turismo de misterio.

Visitantes de distintos lugares comenzaron a recorrer los senderos de la isla, atribuyendo a las muñecas presuntas energías o capacidades sobrenaturales. La costumbre de entregar una muñeca como pago facilitó el crecimiento constante del conjunto, hasta cubrir cada rincón visible del terreno.

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