
Un antojo estableció la primera ruta y condujo a la creación de un food truck retro moderno que no pasa desapercibido en Gainesville. Daniela, junto a su esposo Ángel, dio vida a Mana Sweet Chicha, un sueño hecho realidad que mezcla color, sabor y constancia. Descubre cómo esta pareja venezolana convirtió una bebida tradicional en una propuesta que sorprende, emociona y promete dejar huella en Florida.
Daniela Chourio y su esposo nacieron en la ciudad de Maracaibo. En Venezuela, ambos estudiaron con esmero y se graduaron como psicólogos. La crisis en el país los empujó a buscar nuevos horizontes profesionales. Fue así como tomaron un avión con destino a tierras norteamericanas. Su formación académica les dio “herramientas invaluables para entender y conectar” con su nueva comunidad.
Para comenzar con su nueva vida, enfrentaron retos inmensos a diario. ”Ha sido un proceso de aprendizaje constante. Adaptarse al ritmo de vida de este país y al idioma requiere mucha paciencia y resiliencia. Para mí, la clave ha sido la mentalidad: decidí ver cada barrera como una oportunidad para crecer”, detalló Daniela a La Patilla.
Pese a los obstáculos, la pareja comenzó a aceptar labores muy alejadas de sus profesiones en Venezuela para comenzar a surgir. “Pasamos por áreas muy diversas: construcción, restaurantes, hotelería y atención al cliente”.
Esa etapa de sacrificios constantes cimentó las bases de su futuro empresarial. Daniela relató que “esos empleos fueron fundamentales; nos enseñaron el valor del trabajo duro en esta nueva tierra y fueron el motor para ahorrar y darle vida al sueño de tener algo propio”.
El origen de una dulce idea
Pero un día, un antojo personal muy particular fue la chispa que los motivó a crear Mana Sweet Chicha. “Buscábamos una chicha que nos transportara a Venezuela y no lográbamos encontrar ese sabor auténtico”. Por ello, ante la ausencia de un producto que cumpliera con sus expectativas de calidad y fidelidad al sabor original, decidieron tomar las riendas de la preparación ellos mismos porque «la chicha es más que una bebida; es un recuerdo».
“Quisimos tomar esa tradición y elevarla, dándole un giro ‘retro moderno’ y una estética vibrante que capture la atención tanto por su sabor como por su presentación visual”, agregó Daniela.

A partir de ese momento, la cocina de su hogar sirvió como laboratorio de pruebas para perfeccionar la receta que actualmente cautiva a una gran cantidad de personas en el estado de Florida. “Trabajamos desde casa durante un año, y tras la gran receptividad, diseñamos un carrito con el que estuvimos otro año más”, explicó.
Posteriormente, tras meses de planificación y trámites, inauguraron su food truck apenas el pasado 14 de marzo, lo que marcó una huella importante en su trayectoria como inmigrantes. “¡Ha sido un viaje emocionante desde nuestra cocina hasta las calles de Gainesville!”.
Sabores que conectan
La propuesta actual de Mana Sweet Chicha no se limita únicamente a la mezcla clásica de arroz y leche, sino que incorpora otros elementos. «Queremos que cada chicha sea una experiencia personalizada. Además de la clásica canela y leche condensada, ofrecemos texturas increíbles con toppings como M&M, Oreos y chispas de chocolate y chispas de colores”.

Incluso la oferta incluye elementos que apelan directamente a la memoria afectiva del venezolano mediante el uso de chucherías icónicas producidas en Venezuela. «Tenemos opciones como Cocosette, Samba, Pirulin y Flips, que complementan perfectamente nuestra receta cremosa». Esta combinación de tradición y modernidad permite que el producto final sea atractivo para distintos paladares.

“Nuestro menú es un paraíso para los amantes del dulce. Ofrecemos matcha, cafés fríos, cocadas y Toddy frappé. Además, nuestras fresas con chocolate Dubai se han convertido en un éxito total”, agregó.
No obstante, el éxito de Mana Sweet Chicha radica en gran medida en la dinámica coordinada que mantienen como esposos, al dividirse las responsabilidades para optimizar cada proceso operativo de la empresa. Daniela se enfoca en la creación del menú, la identidad visual de la marca y las redes sociales, mientras que Ángel lleva el peso de la logística y la parte operativa. Esta división de labores les permite mantener un estándar de calidad elevado mientras el emprendimiento continúa ganando terreno.

Sin embargo, el trayecto ha presentado dificultades significativas, especialmente al intentar equilibrar la estabilidad económica con la incertidumbre que genera cualquier inversión de este tipo. «El mayor desafío fue mantener un trabajo de tiempo completo para sustentar el sueño mientras dedicábamos cada hora libre a construir el emprendimiento», confesó la joven marabina.
Acotó que “gestionar la energía y el tiempo entre la estabilidad laboral y la incertidumbre de un negocio propio requiere un sacrificio enorme, pero ver los resultados hace que cada día sin descansar valga la pena”.
Un punto de encuentro
En consecuencia, la respuesta de los habitantes de Gainesville resultó ser una sorpresa grata que valida todo el esfuerzo invertido. “Es fascinante ver las dos caras: el venezolano se emociona, para ellos es un viaje directo y emocional a casa. El estadounidense, en cambio, se sorprende por la cremosidad y ese sabor único que no logran comparar con nada más. Ver sus caras de sorpresa, porque les gusta, es una de las partes más gratificantes de este trabajo”, dijo Daniela.
La audaz emprendedora mencionó que “durante la apertura del food truck, ver a familias haciendo fila y escucharlos decir que el sabor era ‘exactamente como lo recordaban’ nos llenó el corazón. También nos motiva mucho ver a clientes locales que, tras probarnos por primera vez, regresan al día siguiente por su segundo vaso”.

“Es un orgullo inmenso. Gainesville nos recibió con los brazos abiertos y compartir nuestra cultura a través de los sabores es nuestra forma de agradecer. Queremos que Mana Sweet Chicha sea más que un food truck; queremos que sea un punto de encuentro para la comunidad”, detalló.
Para concluir, la criolla hizo énfasis en que buscan consolidarse como un referente local en Gainesville. A largo plazo sueñan con expandir la marca, “ya sea con más unidades o un espacio físico permanente donde nuestro concepto ‘retro moderno’ y nuestra chicha sigan conquistando paladares”.

